Trump no cesa de sumar escandalos: mas denuncias por acoso y cinismo con el resultado electoral

"Señoras y señores, quiero prometer públicamente que reconocere y aceptaré el resultado de las elecciones...si gano" afirmó el magnate republicano durante una conferencia de prensa, luego de haberse negado a confirmar que aceptará realmente el veredicto de las urnas, cuando fue consultado sobre ello en el debate presidencial de este miércoles. A este acto de cinismo electoral, se sumó una nueva denuncia en su contra por acoso sexual, la décima en las últimas semanas.

Un día después de sacudir el último debate presidencial con su negativa a comprometerse a aceptar los resultados electorales del 8 de noviembre, el candidato republicano Donald Trump volvió hoy sobre el tema, pero para bromear y decir que sólo lo haría si gana, reavivando el repudio del gobierno y la oposición.

Además, el candidato opositor sumó hoy, a dos semanas y media de las elecciones, una nueva denuncia por ataque sexual, la décima. Esta vez una instructora de yoga, Karena Virginia, lo acusó de manosearla impunemente y en presencia de otros hombres en plena calle hace 18 años.

En una conferencia de prensa en Nueva York y acompañado por la misma abogada que hace una semana presentó otra denuncia de abuso sexual contra Trump, Virginia contó su historia entre llantos y dijo que decidió denunciar al candidato por su «hija y por las otras mujeres que merecen ser respetadas», según la agencia de noticias EFE.

Ajeno a la ola de denuncias en su contra que se conocieron en los últimos días y a los sondeos poco favorables, Trump avanza por la recta final de la campaña presidencial con una sola estrategia, que busca generar incertidumbre sobre todo: la legalidad y legitimidad de las elecciones, y su reacción al final de esa jornada, cuando se conozcan los resultados.

Por eso, anoche, durante el debate, cuando el moderador le preguntó si aceptaría los resultados el 8 de noviembre, él se limitó a responder: «Se lo diré en su momento. Voy a mantener el suspenso».

Hoy, unas horas después, el candidato mantuvo su tono desafiante y ante una multitud en un acto en Delaware, Ohio, bromeó sobre su ambigüedad.

«Damas y caballeros, quiero hacer un importante anuncio hoy. Quiero prometer y comprometerme con todos mis votantes y simpatizantes y todo el pueblo de Estados Unidos: aceptaré totalmente los resultados de estas grandes e históricas elecciones…si gano», dijo, arrancándole algunas risas a sus simpatizantes.

Trump reiteró sus sospechas de que los comicios de noviembre están «arreglados» a favor de su rival, Clinton, y por eso dijo que se reservaba «el derecho a impugnar o presentar un recurso legal en caso de que haya un resultado cuestionable».

Según un reciente sondeo de la reconocida organización Pew Research Center, apenas el 51% de los que apoyan a Trump creen que es importante que conceda su derrota el 8 de noviembre, si pierde ante Clinton. Pero a pesar de este relajamiento de parte del electorado, en el oficialismo temen lo que podría suceder si el magnate decide cuestionar los resultados.

Para el vicepresidente Joe Biden, las continuas negativas de Trump a garantizar su compromiso con el proceso electoral representan una «amenaza» para la democracia de Estados Unidos.

Desde New Hampshire, donde volvió a hacer campaña en nombre de Clinton, el vice pidió a «todos los estadounidenses» que «se planten» frente a Trump y su actitud desafiante.

Otro miembro del gobierno que reaccionó fuerte contra el candidato republicano y sus denuncias de posible fraude fue la secretaria de Justicia y Fiscal General del país, Loretta Lynch.

«El sistema electoral estadounidense es seguro. Tenemos confianza en él y no creo que nos beneficien las especulaciones en este momento», aseguró a la prensa la funcionaria en Roma, luego de reunirse con su par italiano, Andrea Orlando.

Desde el campo republicano, el senador y ex candidato presidencial republicano John McCain, quien perdió las elecciones de 2008 frente al actual presidente, Barack Obama, sostuvo que reconocer el resultado «es un acto de respeto hacia la voluntad del pueblo estadounidense».

«No me gustó el resultado de las elecciones de 2008. Pero tenía el deber de reconocerlo, y lo hice sin reticencias», concluyó McCain en un nuevo comunicado crítico hacia el candidato de su propio partido.

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