Después de una larga espera atribuida a la desconfianza hacia el Kremlin en el seno de la Administración del presidente Barack Obama, los jefes de las diplomacias norteamericana y rusa han suscrito en la madrugada del sábado en Ginebra cinco documentos de entendimiento que recogen los detalles del cese de hostilidades y la cooperación militar, cuyo contenido no se ha hecho público.
En esencia, estos son los principales puntos del acuerdo del Eid al Adha —“que no se basa en la confianza, sino en la verificación de su cumplimiento”, advirtió John Kerry— según ha trascendido de las palabras del propio secretario de Estado y del ministro de Exteriores Serguéi Lavrov.
- Rusia deberá presionar al régimen de Bachar el Asad para que deje de bombardear las posiciones de los rebeldes, incluso aquellas en las que estos combaten junto con el Frente de la Conquista, que hasta el pasado julio se denominaba Frente al Nusra y se declaraba vasallo de Al Qaeda. Para Kerry, la piedra angular del acuerdo será el cese de las operaciones de combate indiscriminadas de la aviación siria con el pretexto de atacar a los yihadistas.
- Estados Unidos, por su parte, se compromete a obligar a las fuerzas de la oposición a separarse de los yihadistas, en especial en el frente de Alepo, donde la presencia del Frente de la Conquista ha sido determinante para la batalla de los insurgentes frente a las tropas gubernamentales.
- Si la tregua se mantiene durante siete días, Washington y Moscú crearán un centro de mando conjunto para determinar las zonas donde los yihadistas han quedado aislados y pueden ser atacados, en operaciones áreas coordinadas “estratégicas y precisas”, por sus respectivas fuerzas aéreas.
- Las fuerzas del régimen deberán dejar libre el paso a través de la estratégica ruta Castelo, en el noreste de Alepo, por donde Naciones Unidas esperar poder hacer llegar ayuda humanitaria desde un primer momento a los 250.000 civiles que permanecen cercados en barrios bajo control rebelde. En lo que va de mes, la ONU no ha podido enviar a la zona ningún convoy para auxiliar a la población.
- Las milicias rebeldes, a su vez, tendrán que dejar de hostigar al Ejército leal a El Asad en el distrito de Ramusa, en el suroeste de Alepo, donde se han librado los peores combates en las últimas semanas, y que el régimen recuperó el pasado domingo con apoyo aéreo ruso en una ofensiva sorpresa mientras se negociaba el acuerdo de alto el fuego.
- El mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, dio la bienvenida al anuncio del cese de hostilidades y anticipó junto a Kerry y Lavrov que Naciones Unidas iba a impulsar la reanudación de las negociaciones de paz de Ginebra entre el Gobierno y la oposición de Siria, que saltaron por los aires la pasada primavera tras las violaciones de la anterior tregua.
La oposición parece haber aceptado con cautela el compromiso. “Damos la bienvenida al acuerdo si se acata por todas las partes”, afirmó este sábado Basma Kodmani, miembro del Alto Comité para las Negociaciones, que agrupa a los principales grupos y milicias que combaten al régimen.
“Confiamos en que sea el principio del fin del sufrimiento de los civiles”, dijo a través de un comunicado esta profesora siria, que suele ejercer como portavoz de la oposición. Kodmani precisó que los insurgentes se han visto obligados a mezclarse con los yihadistas a causa del cerco que las tropas gubernamentales ejercen sobre Alepo y otras zonas.
































