El encuentro con el Papa Francisco duro dos horas. Más de lo que la propia titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini hubiera soñado. Y los registros de las sonrisas y gestos de bienestar del Papa generaron rictus de bronca y malestar en el seno del gobierno.
Es que en Balcarce 50 aún no terminaron de digerir la frialdad y distancia con la que fue recibido el presidente Mauricio Macri por el Sumo Pontífice cuando lo visitó en el Vaticano. Por eso la visita de Hebe generó esa reacción.
Alguien dijo que la duración del encuentro no fue más que un gesto de misericordia del Papa con alguien que durante muchos años lo criticó de manera ostensible y sin dobleces.
“Si fuera por eso, entonces tuve dos horas de misericordia exclusiva para mi, lo que tratándose del Papa no es poco” afirmo Bonafini entrevistada por Radio del Plata tras su reunión con Francisco.
En esa reunión Bonafini dice haberle pedido perdón por las críticas que durante tanto tiempo las madres dispararon sobre su persona. “Nos equivocamos como nos equivocamos con Néstor. Y si algo aprendimos en estos años de lucha las madres es a pedir perdón cuando nos equivocamos” aseguró Hebe.
No entró en detalles específicos de lo charlado durante esas dos horas, pero sí recalcó que hizo hincapié en la gravedad de la situación social y política de la Argentina, frente a la cual Francisco dijo estar claramente informado pero además muy preocupado. Hebe además reconoció que le pidió al Papa que visite cuanto antes nuestro país.
Esa posibilidad no estará disponible por lo menos hasta octubre del año próximo cuando el jefe de la Iglesia Católica viaje a Brasil para participar de una celebración religiosa internacional, ocasión en la que seguramente cruzará para venir a la Argentina.
Lo cierto es que ya no hay dobles discursos ni sospechas en relación con la manera en la que el Papa observa lo que ocurre en el país ni cuál es la sensación que le provocan las medidas adoptadas por el gobierno de Cambiemos.
Basta con recordar sus discursos y documentos en torno de la necesidad de combatir frontalmente al capitalismo, de erradicar la cultura del individualismo y abolir la adoración del dios dinero para entender cómo se posiciona Francisco frente a la gestión presidencial de Macri.
La visita de Hebe de Bonafini no es un episodio que comienza y concluye en si mismo. Es un eslabón más de una serie de encuentros que seguramente se sucederán quizás con más frecuencia, a medida que el conflicto social aumente su intensidad. Y para eso, parece no faltar tanto.































