La OEA activa la Carta Democrática para Venezuela que profundiza su crisis

El secretario general del organismo Luis Almagro activó el mecanismo por considerar que la actual situación sociopolítica en Venezuela puede derivar en un cuadro de ilegalidad sino se resuelven algunas cuentiones centrales. Almagro insta a Maduro a convocar para este año el referéndum revocatorio que reclama la oposición y que permita el funcionamiento de la Asamblea Nacional sin obstrucciones. La medida, inédita porque no registra antecedentes, generó polémica en el seno del organismo.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro, activó este martes la Carta Democrática Interamericana para Venezuela, al considerar que hay elementos suficientes que indican que en el país sudamericano se está produciendo una afectación del “orden democrático” que puede llevar a una situación de “ilegitimidad” si no se remedia.

En un informe de 132 páginas, el organismo advierte que “la Secretaría General de la OEA considera que la crisis institucional de Venezuela demanda cambios inmediatos en las acciones del Poder Ejecutivo a riesgo de caer en forma inmediata en una situación de ilegitimidad”, advierte Almagro en su informe, publicado en la web de la organización.

Concretamente Almagro insta al gobierno de Nicolás maduro a celebrar este año el referéndum revocatorio demandado por los sectores de la oposición, liberar a los presos políticos y  detener el “bloqueo permanente” de la Asamblea Nacional, en manos de la oposición.

La invocación del documento básico de la OEA para proteger la democracia en la región cuenta con el rechazo frontal de Caracas, que incluso ha amenazado con buscar la destitución de Almagro si este seguía adelante con sus planes, como ha hecho ahora.

Aunque sustentado en el artículo 20 de la Carta, que le da esta potestad al secretario general, el paso dado por Almagro no tiene precedentes, por cuanto que es la primera vez que se activa la Carta sin el consentimiento expreso del gobierno legítimo del país afectado.

La invocación de la Carta Democrática puede llevar, en último término, a la suspensión del país, como sucedió en el caso de Honduras tras el golpe de Estado de 2009, pero antes implica una larga serie de gestiones diplomáticas en busca de una solución consensuada.

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