La restauración de la tumba de Cristo en la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén ya ha comenzado, luego de que la Custodia de Tierra Santa, guardiana de los lugares santos católicos, anunciara en marzo el lanzamiento de obras de restauración de este monumento.
Este domingo, ya había andamios y paneles de protección blancos alrededor del sitio, y una estructura metálica se había puesto en la entrada a la tumba para proteger a los turistas que vayan a visitarla una vez las obras comiencen.
La Custodia había garantizado que la tumba de Cristo permanecería abierta y visible para los visitantes también durante los trabajos de restauración.
La tumba, un edículo de mármol de varios metros de alto y largo, llevaba décadas sostenido por una estructura metálica, que mantiene juntos los bloques de piedra.
Este pabellón situado bajo la cúpula de la iglesia sobre el sitio de la gruta donde, según la tradición cristiana, fue depositado el cuerpo de Cristo tras su muerte, será desmontado y reconstruido de forma idéntica, indicó la Custodia.
Sólo las piezas más frágiles o rotas serán reemplazadas; las placas de mármol que puedan ser conservadas serán limpiadas y la estructura que las aguanta, fortalecida.
Los trabajos serán financiados por las tres principales confesiones cristianas del Santo Sepulcro (franciscanos, armenios y griegos-ortodoxos), así como por contribuciones públicas y privadas.
Esta semana, miembros de la Iglesia Griega Ortodoxa, la Católica Romana y la Armenia Ortodoxa, se reunieron para realizar la ceremonia de inicio del intenso proyecto, que tuvo un costo de U$D 3,4 millones, e incluirá la limpieza del exterior de la tumba y su reparación.
Los miembros de estas iglesias acordaron restaurar el sitio a principios de este año, luego de que el gobierno Israelí advirtió que había peligro de colapso luego de casi doscientos años de uso.
Junto con las tres denominaciones que contribuyeron a la restauración del sitio, el Rey Abdullah de Jordania confirmó que también donará una suma secreta de dinero al proyecto.
Cuando el Rey de Jordania anunció su contribución a principio de año, el Obispo William Shomali, Vicario Patriarcal Latino en Jerusalén, dijo que la desición del rey fueron “excelentes noticias” que muestran “la generosidad del rey hacia los Cristianos y su constante interés por preservar la herencia de la Cristiandad”.
Teófilo III agregó en esa oportunidad que la donación del rey muestra que los Cristianos y los Musulmanes tienen la habilidad de estar unidos.
La restauración, que según está previsto, durará ocho meses, ha sido confiada a un equipo griego. Para principios de 2017 la tumba de Cristo debería lucir como nueva.





































