El controvertido y resistido proyecto de reforma laboral que impulsa el presidente francés Francois Hollande encontró un escollo imprevisto en los trabajadores de destilerías y refinerásid e comsbutibles que lelvan adelante una huelga nacional que invlucra al 75 por ciento de las empresas y que está provocando una fuerte escasez de naftas en las estaciones de sefvicio.
La duración de la protesta y la imposibilidad del ejecutivo francés de desactivarla obligó a las autoridades a echar mano de las reservas estratégicas para paliar la situación.
Mientras tanto las centrales obreras han anunciado que cejaran en su lucha contra el gobierno para impedir totalmente la aplicación de la polémica reforma laboral que precariza las condiciones de trabajo en Francia.
Además la CGT, principal sindicato del país, organizó huelgas en las 19 centrales nucleares, de las que sale el 75% de la energía eléctrica. En todas ellas los trabajadores han votado a favor de los paros en cntra de la reforma.
El primer ministro, Manuel Valls, ha reiterado que actuará “con firmeza” para levantar los bloqueos que desde el día 19 se han extendido a seis de las ocho refinerías del país y a decenas de los 92 centros de almacenamiento.
El martes, por ejemplo, fuerzas antidisturbios de la Gendarmería desbloquearon de madrugada la refinería de Fos-Sur-Mer, al suroeste. Sin embargo, cada desbloqueo es seguido de mayores paros y huelgas en el interior de las refinerías. La policía ha levantado también los bloqueos en 11 centros de almacenamiento de combustible.
Siete patronales francesas han difundido un comunicado en el que alertan al Gobierno de que la situación es insostenible. Muchas empresas y fábricas trabajan “a muy bajo ritmo y algunas ven incluso amenazada su subsistencia”, dicen. El Estado debe tomar medidas “para garantizar el interés general, la libertad de trabajar y de circular libremente”.
El sector ferroviario registra paros y movilizaciones por todo el país. Para este jueves, está convocada otra jornada de huelgas y manifestaciones por todo el territorio francés, mientras se mantienen puertos marítimos bloqueados y constantes cortes de carreteras y autopistas.
La oleada de protesta, prometen lo sindicatos, aumentará en junio, sobre todo a medida que se acerca la Eurocopa, que comienza el día 10. Los sindicatos quieren, entre otras cosas, que los paros en los ferrocarriles sean diarios. Para el 14, han convocado una gran manifestación de empleados y estudiantes de toda Francia en París.
































