La Organización Mundial de la Salud aprobó el uso de la alteración genética del mosquito transmisor del virus del zika, una modalidad que aún está en etapa de rueba pero que se considera viable para erradicar la variedad aedes aegiptys.
El organismo advirtió que todavía se necesitan más ensayos para extender su uso, no obstante lo cual instó a los Gobiernos de los países afectados a buscar nuevos métodos para poner freno a la epidemia que ha alcanzado ya a 34 países de América y que puede afectar a entre tres y cuatro millones de personas.
La OMS habla, por ejemplo, de un proyecto que consiste en liberar mosquitos Aedes genéticamente modificados para que su descendencia muera antes de llegar a la edad adulta, y evitar así su reproducción.
El sistema, desarrollado por la empresa británica Oxitec, se probó en islas Caimán y ya se ha usado en la ciudad brasileña de Piracicaba. Brasil es el país más afectado por el brote.
Pero el pronunciamiento de la OMS ya generó polémicas e intesos debates dado lo que supone erradicar una especie y el impacto que la medida puede tener en la biodiversidad.
Organizaciones ecologistas y ONG’s vinculadas con la biopreservación han advertido acerca de la falta de estudio y análisis sobre las consecuencias que podría acarrear adoptar de forma masiva una medida de semejenate magnitud.
































