Tras las elecciones Rajoy perdió poder y peligra la formación del próximo gobierno

La "pírrica" victoria de los populares en las elecciones del domingo pusieron a Mariano Rajoy en una encrucijada: convencer a Podemos, PSOE y Ciudadanos de formalizar algún tipo de alianza para formar un nuevo gobierno y evitar un nuevo llamado a elecciones dentro de dos meses.

La exigua victoria del Partido Popular en las elecciones generales del domingo último dejó al oficialismo en una situación de extrema debilidad y frente a un horizonte plagado de dificultades para la formación del próximo gobierno.

De acuerdo con la ley electoral, Rajoy tiene un plazo de dos meses para entablar las negociaciones y, si para entonces no hay acuerdo, deberá volver a llamar a elecciones. El panorama actual parece abonar con fuerza esta última alternativa.

La dirigencia del PSOE, la segunda fuerza detrás del PP ya anticipó que no facilitará la investidura de Rajoy como presidente del gobierno español, mientras que Pablo Iglesias de PODEMOS (tercera fuerza tras el comicio) advirtió que no colaborará con el socialismo “que pretende entregarle el gobierno a la derecha”.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo a su turno que él está dispuesto a abstenerse y permitir un gobierno del PP en minoría para que no sea necesario repetir las elecciones, pero como su abstención no bastaría para investir a Mariano Rajoy ha pedido al PSOE de Pedro Sánchez que haga lo mismo

Así las cosas, Rajoy no las tiene todas consigo por estas horas. La dirigencia del partido debate si opta por impulsar un gobierno en minoría o promover una reforma de la constitución para intentar de ese modo allanar el camino que permita formar un  nuevo gobierno.

En tanto, algunos países europeos ya miran con preocupación el panorama que se le presenta a España habida cuenta de la ya existente inestabilidad política reinante en el continente, a la que no contribuiría una performance delicada del gobierno español.
La Comisión Europea con sede en Bélgica hizo un saludo formal a Rajoy por su triunfo en las elecciones y manifestó su deseo de que logre formar “un gobierno estable y confiable”, expresión que deja traslucir su grado de preocupación por el futuro de España.
Alemania ha sido más explícita aún al señalar que “no tenemos claro a quien felicitar”, asumiendo que los resultados han dejado un pastel repartido en partes casi iguales para los 4 partidos que ahora tercian en el panorama político español, dando por tierra con el histórico (e histérico) bipartidismo.
Serán por cierto dos meses de intensas y peleadas negociaciones que deberá encarar Mariano Rajoy para sostener a su partido al frente de gobierno y alejar los fantasmas de nuevas elecciones antes de marzo. Sabe claramente que en esa instancia, el Partido Popular corre seriamente el riesgo de dejar el poder en manos de sus inmediatos competidores, sobretodo en las de el PSOE y Podemos.
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