La enorme columna de refugiados e inmigrantes que cruza Eslovenia, la mayoría de origen sirio, deja una imagen propia de otra época que se creía superada por la caída de los muro y la construcción de la Unión Europea. Un hombre a caballo, seguido por una hilera de cinco policías con baston y casco, antecedían este martes a miles de personas que consiguieron cruzar la frontera entre Croacia y Eslovenia, con militares a ambos lados de la marcha para evitar que nadie tuviera la tentación de salir del rebaño.
“Los refugiados que entren a Eslovenia saldrán de Eslovenia”. Ese es el mantra que repite el Gobierno de este pequeño país balcánico, cuyas acciones y declaraciones se parecen bastante a las realizadas por el presidente de Hungría Viktor Orban antes de que levantara el doble muro fronterizo con Serbia y Croacia.
Por el momento el gobierno esloveno ha desplegado al ejército para reforzar el control de sus fronteras. Columnas de tanques y camiones militares han tomado posiciones por toda la línea divisoria con Croacia. Además, ha solicitado la ayuda de la UE después de verse desbordado por la llegada de casi 20.000 refugiados en los últimos cuatro días, según informó la agencia de noticias EFE.
“Eslovenia pide a los países miembros de la UE y a las instituciones europeas que tomen parte activa en afrontar este peso de magnitud desproporcionada para nuestro Estado”, señaló el Gobierno del centrista Miro Cerar, que asegura que este país de dos millones de habitantes “ha superado su capacidad para acoger y atender a los miles de refugiados que han entrado en su territorio” después de que Hungría sellase su frontera con Croacia el pasado sábado.
Eslovenia ha tratado de limitar el flujo de entradas, lo que ha provocado grandes tapones en otras fronteras. Sólo dejará pasar a 2.500 refugiados al día y nadie volverá a entrar hasta que estos mismos salgan por Austria.
El problema es que el invierno se cierne de modo amenazante y la gente se ha cansado de esperar: alrededor de 2.000 inmigrantes y refugiados se escaparon este martes de un centro de tránsito en Sentilj, una localidad eslovena cercana a la frontera con Austria.
“Se marcharon por la fuerza y arbitrariamente a Austria. Rompieron la valla, todo lo que tenían delante, no cuidaron de nada, ni de sus propias mujeres”, declaró a la agencia de noticias eslovena STA una representante del Ministerio de Defensa. Según esta misma fuente, la policía usó gas pimienta en este y en otros incidentes, pero hasta ahora no se han registrado heridos. En Brezice, cerca de la frontera con Croacia, los agentes también emplearon gases para detener a 3.000 refugiados que pretendían salir del centro y proseguir camino hacia la frontera austríaca.
Amnistía Internacional denuncia las condiciones terribles en las que avanzan estas columnas de refugiados. “Las autoridades croatas y eslovenas deben buscar con urgencia soluciones eficaces, ya que no tardarán en sumarse miles de refugiados y solicitantes de asilo a los varios centenares que han quedado atrapados durante la noche entre los puestos fronterizos”.




































