La divulgación de una carta privada enviada al papa Francisco, escrita por un grupo de combativos cardenales conservadores, desató este martes la sospecha de un nuevo ‘Vatileaks’. “Quien haya filtrado eso sólo busca entorpecer el Sínodo de obispos”, lamentó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.
La publicación por la prensa de la carta confidencial, con fecha 5 de octubre, firmada al parecer por 13 cardenales, entre ellos purpurados de varios continentes, en la que protestan contra la metodología del sínodo, decidida personalmente por el papa argentino, causó confusión entre algunos de los cerca de 400 participantes a la asamblea, entre obispos y cardenales de todo el mundo.
La misiva tendría fecha del 5 de octubre, justo el día en el que comenzó el sínodo. Eso explicaría la intervención por sorpresa al día siguiente del papa Francisco, cuando tomó la palabra en el Sínodo e invitó a los 270 padres sinodales a no pensar en la existencia de complots o manipulaciones. El papa habló a los presentes de la “hermenéutica de la conspiración” y les invitó a tener “una plena confianza los unos en los otros, estar convencidos de lo que se expresa, y que el proceso sinodal se celebra en plena libertad y expresión sincera de las propias opiniones”.
Un día después de la divulgación de la carta por parte del vaticanista Sandro Magister, conocido por sus posiciones conservadores y críticas a Francisco, varios de los 13 firmantes, al menos cuatro, han negado su apoyo. Esta situación sembró confusión entre los asistentes al Sínodo y el Vaticano en general y llevó a pensar en la falsedad de su contenido e incluso, en que se podría tratar de un intento de conspirar en contra el Santo Padre mediante un documento falso que ni siquiera fuese conocido por los presuntos firmantes.
Entre los cardenales que negaron haber firmado el texto figura el cardenal francés André Vingt-Trois, uno de los vicepresidentes del sínodo, y el cardenal de húngaro, Peter Erdo, secretario general. Diferente es la versión del cardenal sudafricano Fox Napier, quien dijo que retiraba la firma de la carta porque el texto no correspondía con el contenido que le habían comunicado.
Hoy la prensa italiana publica declaraciones del cardenal George Pell que confirman la existencia de este documento enviado al papa sobre el sínodo, aunque él desmiente categóricamente el contenido publicado. “Las firmas están equivocadas, pero sobre todo el contenido está equivocado. La mayor parte del contenido no corresponde. No sé por qué ha pasado esto y quién la ha filtrado así”, explicó Pell, también prefecto de la nueva Secretaría de Economía, en declaraciones publicadas por el diario La Repubblica.
“Esta es una nueva Vatileaks. Una carta privada, pertenece sólo al papa. ¿Cómo pudo ser publicada?”, alega uno de los firmantes, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, guardián de la doctrina. El prelado se refería al escándalo en el 2012, bautizado “Vatileaks”, durante el cual fueron filtrados documentos confidenciales dirigidos al Papa Benedicto XVI por su mayordomo, Paolo Gabriele, quien fue condenado y luego indultado.
EL CONTENIDO DE LA POLEMICA CARTA
En la carta publicada se lee que “la nueva metodología que guía el sínodo parece asegurar una excesiva influencia sobre las deliberaciones del sínodo y el documento sinodal final”.
En detalle se refiere al mayor espacio de discusión de los llamados Círculos Menores, en los que se agrupan por idiomas los participantes, y en que la comisión para la redacción del documento final no se haya elegido sino que haya sido nombrada por el papa, así como también critican el contenido del “Instrumentum Laboris”, el documento sobre el que se basa la discusión.
Pero lo que consideran más “urgente” es que “varios padres han expresado su preocupación de que un sínodo planificado para afrontar una cuestión pastoral vital -reforzar la dignidad del matrimonio y la familia- pueda llegar a estar dominado por el problema teológico/doctrinal de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar por lo civil”.


































