El presidente prepara cambios en ministerios y secretarías. No serían ministros, pero sí funcionarios de segunda y tercera línea referenciados en la vicepresidenta y en el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner. Según del entorno presidencial, el mandatario «está cansado de financiar campañas en su contra«.

Por ahora, los embajadores que negocian una tregua son el ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro y el canciller Santiago Cafiero. Alberto y Cristina no hablan hace meses y sus embajadores creen que, en parte, y ante la situación actual, es lo mejor. Cuando se juntan no resuelven nada y cada uno defiende su posición.

Las modificaciones que estaría preparando el presidente, siempre según fuentes de su riñón, pasarían por distintos organismo como YPF o Aerolíneas Argentinas, e incluso dentro de la cartera que lidera el ministro de Economía, Martín Guzmán. Recientemente bendecido por el propio Fernández.

También habría preparados cambios en el ENRE. El ministro de Economía cree que tiene que haber cambios en el área Energética. Hace rato tiene la mira puesta en Federico Basualdo, Subsecretario de Energía Eléctrica. Es el funcionario que no logró desplazar hace algún tiempo cuando empezaron los tireneos por el subsidio a la luz.

Guzmán se siente tan fortalecido que ayer le mojó la oreja al kirchnerismo. Sabe que se vienen cambios y los desplazados serán del entorno K.

“Es necesario que la política macroeconómica tenga un apoyo político amplio y que no haya acciones que generen incertidumbre porque necesitamos construir credibilidad«, espetó el titular de Hacienda anoche en diálogo con el cada vez más chupamedias del albertismo, Gustavo Sylvestre.

Consultado sobre su continuidad en el gobierno, Guzmán respondió: “Eso es una obviedadHay un trabajo con el presidente que se ve en la recuperación del trabajo y del empleo”.  

Así, el ministro rompió con los rumores que aseguraban que sería eyectado del Gabinete Nacional, tal como piden desde el kirchnersimo duro. Pero Guzmán fue por más y dejo una frase que podría hacer volar por los aires la coalición gobernante.

Reveló que el presidente le manifestó su voluntad de “seguir adelante con el programa que consideramos que es lo mejor para la Argentina» y le remarcó que «gestionaremos con la gente que está alineada con el plan económico del gobierno”

Este nuevo escenario dejaría sin cartera a Agustín Rossi, uno de los asesores no nombrados de Alberto. Los rumores dicen que el presidente le ofreció al santafesino designarlo formalmente, pero este prefirió seguir fuera de la esfera del Gobierno.

Este medio consultó a fuentes cercanas a Roosi y la respuesta fue tajante: «No tenemos nada».

Pero fue el propio Rossi quién descartó esa posibilidad en el corto plazo. “No le pedí al Presidente volver a la gestión” y respaldó que Alberto Fernández tomará la mejor decisión ya que “el que tiene que estar cómodo con su gabinete es el presidente”, dijo hoy en diálogo con Radio Mitre.

“No hago operaciones de prensa ni especulo con dónde debo estar. No siento que esté en el llano porque siento que soy un oficialista sin responsabilidad de gestión, lo que me permite pensar las cosas desde un lugar y perspectiva distinta”. Si bien no opinó sobre la necesidad de un cambio de funcionarios, manifestó: “El que tiene que estar cómodo con su gabinete es el presidente y el que tiene una valoración de sus propios funcionarios es él mismo”, concluyó el exministro de Defensa.

En el Gobierno insisten en que los números macro vienen mejorando sostenidamente. La baja en la pobreza y el desempleo, junto con la reactivación económica son datos promisorios, pero todavía no se reflejan en la calle. Piden más tiempo. Justamente eso es lo que le reprochan desde el Instituto Patria. Dicen que la mejora se concentra en sectores más acomodados y no llega a las mayorías populares. Tienen razón.

Mientras tanto, siguen los voces que susurran en el oído de Alberto. Le aseguran que con el apoyo de los gobernadores, Sergio Massa y su entorno, que incluye a algunos reconocidos kirchneristas que ahora se vuelcan por el mandatario, puede divorciarse de Cristina y aspirar a renovar otro mandato. Fernández duda. Sabe que no le alcanza. Cristina aporta un piso del 50% del voto peronista, de mínima. Si se revisan los datos de las presidenciales que lo coronaron en la primera magistratura, el kirchnerismo aportó el 75% de los votos. El resto lo puso Massa y los desencantados con Macri.

Como solía decir Fernández, antes de ser presidente, «sin Cristina no se puede«.

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