Coronavirus: las políticas de Bolsonaro son un peligro sanitario para la región y el mundo

La pésima gestión de la pandemia del presidente brasileño pone en jaque a toda Latinoamérica. Preocupa en Argentina la posible llegada de las nuevas cepas mortales.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro va camino a convertirse en el peor mandatario a nivel mundial en la gestión de la pandemia. La crisis que sufre el hermano país pone en peligro, no solo a sus habitantes, sino a la región y al mundo.

Funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se mostraron preocupados por el avance del brote de la pandemia de Covid-19 que tiene lugar en ese país. Brasil sigue reportando números récord de muertes día tras día y su sistema de salud se encuentra al borde del colapso debido en gran parte a la nueva variante del virus hallada en su territorio.

«Ahora no es el momento para que Brasil o cualquier otro lugar se relaje», detalló Mike Ryan, el principal experto en emergencias de la OMS, en una sesión informativa en línea realizada este viernes. El experto también indicó que «la llegada de las vacunas es un momento de gran esperanza» pero que también podría convertirse en un momento en el que se podría perder «la concentración» en los esfuerzos por contener la pandemia. 

«Creemos que hemos superado esto (la pandemia). No es así», agregó Ryan.  «Los países retrocederán a un tercer y cuarto auge (de los casos) si no tenemos cuidado», aseguró.

Las muertes diarias en Brasil podrían aumentar hasta las 3.000

El grupo de expertos que apoya al Gobierno brasileño en la emergencia sanitaria advirtió este viernes que las muertes por la enfermedad en el país podrían alcanzar hasta las 3.000 diarias en caso de que la nación no tome medidas contundentes para frenar la propagación del virus. 

La segunda ola de la pandemia en el país está siendo la más mortal, con una media de 1.250 muertes diarias en los últimos 14 días, que asciende a 1700 promedio en la última semana. El jueves de la semana pasada, el Ministerio de Salud contabilizó 75.102 nuevos casos, la cifra diaria más alta en sus registros desde julio pasado, y sumó 1.699 nuevas muertes. 

Pero a pesar de estas cifras, el grupo de trabajo, conformado por integrantes del Ministerio de Sanidad y la oficina del jefe de gabinete del Gobierno, indicaron que una mayor restricción a las normas sociales será una tarea difícil de implantar debido a la reticencia en ese sentido del presidente Jair Bolsonaro. 

Tan solo un día antes, el mandatario pidió a los ciudadanos no «lloriquear» después de que la nación acumulara varios días de muertes récord por la enfermedad. Fueron sus últimos comentarios de una larga lista de pronunciamientos en contra de las medidas de distanciamiento y con los que ha minimizado repetidamente la pandemia.

Por su parte, el secretario general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, describió la situación epidémica en Brasil como «muy, muy preocupante» y advirtió sobre una posible propagación regional. «Si Brasil no es serio, seguirá afectando a todo el vecindario». 

A nivel mundial, el número de casos de la enfermedad volvió a ascender la semana pasada después de seis semanas de haberse mantenido a la baja, esto ocurre a pesar de la entrega e inoculación con cientos de millones de dosis de vacunas contra la enfermedad que ya han sido distribuidas en múltiples países. 

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