La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal tiene los reflejos de los dictadores, ya que mientras los trabajadores del Hospital Posadas realizaban una asamblea para evaluar las medidas a tomar tras los despidos masivos registrados en las últimas horas, mandó a un nutrido contingente de la Policía Federal para amedrentar a quienes se manifestaban pacíficamente en el lugar.

Vidal y la dirección del Hospital Posadas, ubicado en el partido de Morón, dejaron en la calle esta semana a 120 trabajadores de ese centro de salud que poseían contratos precarios hace años. Empleados y sindicalistas denunciaron que la medida tiene intenciones no sólo de ajuste, sino de persecución gremial.

La Dirección Ejecutiva del hospital, a cargo del médico Pablo Bertoldi Hepburn, adoptó una mecánica perversa para comunicar los despidos ya que no los informó de manera individual sino que publicó una resolución con los nombres de los que sí renovarían su contrato. Los que no estuviesen allí, debían darse por despedidos.

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