Todo el cuerpo legal de la Argentina, de la Constitución para abajo, resguarda un precepto básico para los procesos judiciales que es el dela presunción de inocencia hasta que la justicia compruebe lo contrario.
De hecho, cuando un tribunal no encuentra pruebas suficientes o contundentes para condenar a un procesado por un delito determinado y aún cuando mediare sospecha de la responsabilidad del imputado en la comisión de un ilícito, aplica inexorablemente la absolución y el cierre de la causa.
Pero para el diputado del PRO, Pablo Tonelli -que dicho sea de paso es abogado o presume serlo- ese concepto jurídico no es aplicable para el caso del diputado Julio De Vido, a quien la cámara de diputados pretende expulsar, aunque la iniciativa se encamina al fracaso.
“Desde el punto de vista de la responsabilidad política, el diputado De Vido ha hecho añicos el principio de inocencia” y agregó que ese principio “no es absoluto y de esto dan buena muestra algunos amigos de De Vido que están presos”.
De esta forma, el diputado Tonelli muy suelto de cuerpo y de lengua puso la justicia patas para arriba al invertir de manera arbitraria la carga de la prueba, es decir que De Vido debe probar su inocencia y no la justicia probar su culpabilidad.
Para el gobierno de Macri todo es válido a la hora de poner en escena situaciones traídas de los pelos a los efectos de intentar llevar agua para su molino en medio de la campaña electoral de cara a las PASO y las elecciones de octubre.




































