Todo comenzó con la firma de un acuerdo del gobierno argentino con Gran Bretaña sellado el pasado 20 de marzo con el objeto de “mejorar la conectividad entre ambos países y promover los vuelos entre los dos destinos”.
Inmediatamente después de la firma de este convenio, la aerolínea británica British Airways comenzó a despedir al personal argentino que formaba parte de su tripulación de cabina dado que la empresa aérea que comenzará en breve a prestar mayores frecuencias entre Buenos aires y Londres será la low cost Norwegian Airlines.
Esa aerolínea está señalada como el instrumento de British Airways para romper la competencia en los mercados adonde llega y, en el caso argentino, esa competencia se llama Aerolíneas Argentinas cuyos puestos de trabajo podrían verse seriamente amenazados en el futuro inmediato.
Por esa razón, diputados del bloque del Frente para la Victoria (FpV) encabezados por el diputado Guillermo Carmona mostraron su preocupación ante el acuerdo firmado y presentaron un pedido para que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, se presente a dar respuestas sobre las implicancias del convenio.
Es que el Gobierno no aclaró por qué aceptó la designación por parte del Reino Unido de Norwegian Airlines para operar los nuevos vuelos entre los dos países. Esta empresa ha sido denunciada por rebajar los niveles de seguridad aerocomercial, lo que pone en riesgo la integridad de sus pasajeros.
Incluso, numerosas operadoras locales ya están comenzado a promocionar los vuelos a Londres a partir de febrero del próximo año con precios muy por debajo de los de mercado pero en condiciones desfavorables.
Por ejemplo, el pasaje no incluye el despacho del equipaje, ni la comida a bordo ni mucho menos elegir el asiento. Para todo ello habrá que abonar entre 70 y 100 euros adicionales al precio del billete.
Además esos vuelos no llegan a los aeropuertos principales de Londres sino a otros de menor porte y extremadamente alejados de la capital británica, cosa que no informan de entrada, a la hora de contratar el servicio.
Pero la principal preocupación es que ese acuerdo que le libera a Norwegian Airlines una ruta importante pone en serio riesgo la operatividad de Aerolíneas Argentinas y deja de lado los intereses argentinos en completo beneficio de los británicos, perjudicando de esta manera la soberanía, la seguridad y los puestos de trabajo de los argentinos.
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