Eduardo Costa vuelve a darle la espalda a Alicia Kirchner y al pueblo santacruceño

Más proclive a disfrutar de la buena vida, el diputado por Cambiemos, Eduardo Costa, no asistió a la convocatoria de la gobernadora Alicia Kirchner para alcanzar un Gran Acuerdo Social que permita sacar a Santa Cruz del difícil momento que atraviesa y solo busca poner palos en la rueda para desestabilizar al gobierno provincial.

Eduardo Costa
El legislador Eduardo Costa prefiere pasar las noches de fiesta pero no asiste a la convocatoria de Alicia Kirchner ni a las sesiones en el Palamento.

En el marco de la apertura de las sesiones legislativas provinciales, la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner convocó a un gran Acuerdo Social que buscó destrabar el conflicto que mantiene el Estado provincial con los empleados estatales.

La propuesta de la gobernadora propició una serie de reuniones con distintos sectores sindicales, empresarios, políticos y sociales con el objetivo de alcanzar consensos que permitan sacar adelante a Santa Cruz. Curiosamente, el único ausente en todas las reuniones fue el diputado Eduardo Costa, ex candidato a gobernador de la provincia patagónica.

Más aficionado a las noches en boliches de Rio Gallegos acompañado de bellas mujeres, Costa no muestra ninguna una actitud constructiva, solo pone palos en la rueda a cualquier iniciativa que provenga del oficialismo, y propicia -a través de sus arietes locales- operaciones desestabilizadoras contra el actual gobierno, que flaco favor le hace a sus coterráneos.

Meses atrás estuvo vinculado al brutal ataque a la residencia de gobierno, empujado por su socio golpista, Rubén Lasagno, titular del medio local con alcance nacional (a través del Grupo Clarín) OPI Santa Cruz.

Costa, se negó a asistir al diálogo convocado por la gobernadora Alicia Kirchner, pese a que fue expresamente convocado, tal como lo muestra la carta firmada de puño y letra por la gobernadora.

La semana pasada, Kirchner llegó a un acuerdo con el gobierno central para recibir la asistencia financiera necesaria para financiar el déficit de la provincia, negándose despedir empleados o modificar la caja previsional, tal como le reclamaban desde Balcarce 50.

Sin embargo, pese a que desde la oposición provincial (y oficialismo nacional) enarbolan el valor del diálogo, el legislador y esposo de Mariana Zuvic (denunciadora serial contra la familia de la ex presidenta) se negó participar de tan importante reunión.

Costa no solo pertenece a la Alianza gobernante, es socio político de Elisa Carrío y un dolor de cabeza para el gobierno macrista. No asiste prácticamente nunca a las sesiones de la cámara baja para lo que cobra un suculento sueldo, mas dietas y pasajes aéreos.

Al contrario de Costa, otros dirigentes, incluso de su propio espacio sí accedieron a reunirse con la gobernadora y discutieron posibles iniciativas para mejorar la situación de la provincia, que viene acarreando un fuerte rojo fiscal.

Es claro que a Eduardo Costa no le importa encontrar soluciones para su tierra, sino poner palos en la rueda a los Kirchner para eventualmente poner en jaque la gobernabilidad y eventualmente capitalizarlo en futuros comicios.

Sin ir más lejos, pocas semanas atrás, cuando la ministra de seguridad Patricia Bullrich ordenó reprimir a trabajadores petroleros, de la industria del carbón y estatales de Santa Cruz que mantuvieron un corte de más de 12 día de la Ruta Nacional Nº3 en rechazo a los despidos que se habían producido en Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), y la baja en equipos de YPF en la zona norte de esa provincia, el legislador, lejos de estar al pié del cañón, buscando soluciones al conflicto, pasaba la noche en un conocido boliche de Rio Gallegos junto a hermosas señoritas que lo acompañaban sonrientes. Esta es la actitud del empresario que quiso conducir el destino de los santacruceños.

Mirá lo que hacía Eduardo Costa cuando se cocinaba la represión en Santa Cruz

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