Por Gabriel Eiriz – @gabrieleiriz
Durante la campaña de 2015, el entonces candidato se paseo por cuanto programa de televisión pudo para explicar que resolver la inflación era el desafío más sencillo que tendrían si lograban acceder al gobierno. Pero al ser consultado sobre la receta que implementaría, el ahora presidente le daba vuelta al tema y nunca lo respondía. Solo se lanzaba a afirmar que era cuestión de ordenar las cuentas.
No obstante, a 18 meses de gobierno, la inflación sigue en valores alarmantes y que, a diferencia de los años del kirchnerismo, el PRO le agregó un par de condimentos que hacen de la situación mucho más complicada. Durante la gestión de Cristina Fernández, la inflación corría por el mismo andamiaje que paritarias que recomponían el poder adquisitivo del salario, el mercado interno era saludable y el consumo se expresaba en términos superlativos.
Sin embargo, para el macrismo todo eso era una mentira, quienes tenían acceso a bienes de consumo, no eran dignos o no constituían los requisitos suficientes para acceder a los productos que adquirían. En otras palabras, no pertenecían a clases sociales con derecho a comparar aquello que deseaban o necesitaban.
Esto sí puso en orden el nuevo gobierno. Hoy la clase trabajadora no solo no puede acceder a los bienes que otrora eran cuestión de un pequeño esfuerzo, difícilmente alcanzan a acceder a los alimentos necesarios para atravesar el mes. Se hace realidad la máxima “me sobra mucho mes al final del sueldo”.
Pero retomando el tema de la inflación, no solo no parece haber resultado “tan fácil de resolver” como recitaba el candidato Macri. Sino que por el contrario, parece que es mucho más difícil de lo que se imaginaba “el mejor equipo en 50 años”. Además, con el mercado interno retraído, el consumo en caída permanente y los bolsillos cada vez más flacos, el gobierno de Cambiemos logró lo que pocos: Inflación sin consumo. Ni los libros de economía contemplan en profundidad esta característica atípica en materia económica.
Según afirmaba entonces Mauricio Macri “la inflación es tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema”.
El secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, admitió hoy que al Gobierno le “cuesta encontrarle la vuelta a la inflación“, pero aseguró -en línea con la constante promesa de futuro- que existe una “tendencia” a la baja y estimó que este año estará “cerca” del 17 ó 18 por ciento. Además, diferenció la medición de la suba generalizada de precios por parte del INDEC durante lo que va de la gestión macrista con la de la kirchnerista, al sostener que “durante años vivimos en una Argentina donde la inflación era igual, pero nos mentían diciendo que era menor que en Alemania”.
Otra vez se equivocan, o mienten. De Andreis seguramente quiso ejemplificar las expresiones de ex jefe de Gabiente, Aníbal Fernández, que en sus habituales conferencias de prensa sostuvo alguna vez que “la pobreza era menor a la de alemania” y que pocos días atrás explicó en que consistía esta expresión. Se puede ver en el siguiente video donde el dirigente le muestra al periodista Rolando Graña los datos que demuestran tales afirmaciones
Siguiendo con el secretario general de la Presidencia, ahora el discurso cambió, “Argentina sufre el drama de la inflación desde hace 60 años y cuesta, obviamente, encontrarle la vuelta”, reconoció. Es decir, según el funcionario es un problema estructural y no de decisiones de macroeconomía.
De Andreis recordó que el año último -gobierno macrista- la suba generalizada de precios “fue cercana al 40 por ciento” y añadió que “este año se perfila a la mitad”. Es decir, Mauricio Macri duplicó la inflación del gobierno anterior, y ahora, 18 meses después de asumir, vuelve a los mismos niveles en que la recibió. Un dislate pocas veces visto.
“Lo importante es la tendencia y la tendencia viene bajando”, expresó y seguramente todos los argentinos agradecen que la suba de precios, no se siga disparando y vuelva a acomodarse en los niveles de 2015, con la esperanza que no se estanque y logren bajarla a un dígito, tal como prometieron en la campaña.


































