Para los sectores que otrora fueron el motor de la economía doméstica la situación actual es más que desastrosa. Hace más de un año que se viene alertando por el difícil momento que atraviesan las pymes y llegaron a una encerrona donde no queda lugar para ningún análisis: o reducen su planta de trabajadores o van derecho a chocar contra un paredón que terminará por aniquilarlas, dejando también a sus dueños en la calle junto cientos de miles de nuevos desempleados.
Ciertamente no se articuló ninguna política que vaya en el sentido de la industria nacional y el trabajo argentino, ni siquiera la tan promocionada ‘ley pyme’ ha redundado en beneficios para este sector. Si bien, las entidades que representan este enorme segmento de empresarios reconoce que el espíritu de la normativa es ventajoso, dicen que solo podría funcionar en una economía en pleno crecimiento, con el mercado interno fortalecido y el salario de los trabajadores recompuesto. No en las condiciones actuales.
En esa línea se trabajó en el 1º Foro Pyme del centro de la Provincia de Buenos Aires, llevado adelante en la localidad de Olavarría, bajo ellema “En defensa de la Industria y el Empleo”
Durante el desarrollo del foro se abordaron temas como: El rol del Estado y su papel en la economía vista desde el sector del trabajo y la industria, Políticas de empleo y en defensa del poder adquisitivo, Administración del comercio en el marco de un modelo de desarrollo nacional; desarrollo de un plan industrial de mediano y largo plazo, con sustitución selectiva de importaciones y conformación de una Alianza del trabajo y la producción como estrategia válida para el crecimiento.
En esa línea expuso una de las entidades representantes del sector de los micro, pequeños y medianos empresarios -APYME – en el marco de una mesa conformada por distintos actores del sector industrial.
Roberto Ratti Merchante, gerente general de la entidad pyme, remarcó que según el cuadro del cuarto trimestre del 2016 que refiere a la actividad económica, “hay registradas 573 mil empresas en todo el país, de ese universo, 480 mil (85%) mil tiene registrados menos de 10 trabajadores formales. Si a esto le agregamos el segundo tramo, que registran entre 11 y 50 trabajadores, vemos que el porcentaje asciende al 96%. Es decir de todas las empresas que existen en el país la gran mayoría tiene menos de 50 trabajadores en su planta de empleados”, remarcó Ratti como un dato duro que deja en claro hacia donde están orientadas las políticas económicas, ‘el 4% restante’.
“Cuando nos hablan de los beneficios, la producción y demás cuestiones, se refieren al 0,08% de las empresas que tiene más de mil empleados, no a los verdaderos dadores de empleo que son las micro, pequeñas y medianas empresas”, sostuvo el referente Pyme.
“Un Estado define el andamiaje sobre el cual quiere motorizar la economía y en ese camino establece un rumbo y a qué sectores va a participar en la actividad. Claramente este gobierno dejó afuera a los empresarios nacionales con vocación de producir y dar trabajo en el país”, se quejó.
En esta línea de pensamiento, el gerente general de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, buscó establecer hacia donde apunta la política económica del gobierno macrista y en particular cuando se refiere a las Pymes. Recordó que una de las primeras iniciativas del presidente, luego de asumir, fue reemplazar las Secretaria de la Pequeña y Mediana Empresa (SEPYME), dependiente del ministerio de la Producción, constituida en el regreso de la democracia por el entonces presidente Raúl Alfonsín, por lo que ahora llaman Secretaría de Emprendedurismo y Pymes. “Toda una señal hacia el mercado sobre cuales son las prioridades”, consideró Ratti.
En segundo término, remarcó las categorizaciones y encuadramientos que el equipo económico del presidente Macri delineó para el sector Pyme -lo que emerge como una trampa para beneficiar a grandes empresas- “Nosotros solíamos quejarnos por las históricas tardanzas en la actualización de las categorías en que se encuadran las pequeñas y medianas empresas, porque a partir de estas definiciones, surgen aquellas que son destinatarias de políticas pro-activas para el impulso del sector”. En este sentido, Ratti detalló que estos encuadramientos definen a las micro, pequeñas o medianas empresas según los montos de facturación anual y divididas por actividad: agropecuaria, industria y minería, comercios, servicios y construcción.
En marzo de 2016, el gobierno modifica y eleva los montos de facturación que definen a las empresas, pero además, incorpora un nuevo segmento al que denominó ‘medianas empresas tramo 2’ -aquí viene la trampa- “estas definiciones establecen cuáles son pasibles de recibir subsidios, líneas de crédito blandas, beneficios impositivos, etc. En este sentido el nuevo segmento, recientemente incorporado, contempla a medianas empresas que facturan montos de hasta 900 millones de pesos anuales, es decir unos $75 millones mensuales”, remarcó el dirigente empresario.
“Me gustaría saber qué Pyme factura 75 millones de pesos mensuales”, se preguntó Ratti y señaló, “esta es la verdadera orientación de las políticas económicas de este gobierno”, favorecer a las grandes empresas encuadrándolas dentro del universo Pyme.
Posteriormente criticó la mal llamada ‘ley pyme’ que según explicó es en realidad la ‘ley de reconversión productiva’ que pretendidamente y para la tribuna busca impulsar al sector empresario pyme, pero que en realidad “otorga beneficios fiscales a aquellos que hagan inversiones y a partir de las ganancias que obtengan en el ejercicio de este año y que se tributan en los vencimientos de 2018”, al tiempo que aclaró que “si bien todos apostamos a que las empresas tengan ganancias, lo cierto es que los indicadores muestran todo lo contrario, según el INDEC el 43% de las industrias no tienen rentabilidad positiva”.
También recalcó la caída en la demanda energética, que en el primer trimestre de este año sufrió una merma del 2%. “Si lo comparamos con el 2016, la caída es del 4,3%”, graficó.
Esto se debe a la baja en la utilización de los recursos energéticos, y se traduce en una caída en la producción. “Comparando los índices laborales, vemos que respecto del último trimestre del 2015, el aõ pasado se perdieron al menos 68 mil puestos de trabajo registrado”. Se calcula un número similar en la economía informal.
Finalmente, Ratti Merchante instó a los legisladores a trabajar en un proyecto de “Emergencia Mipyme” en la provincia para paliar la sangría de puestos laborales y frenar le caída en la producción industrial”.
El Foro desarrollado en la localidad bonaerense de Olavarría contó además con las exposiciones de los economistas, Alejandro Robba y la ex ministra de economía bonaerense, Silvina Batakis.
También participaron otras entidades empresariales e industriales, centrales sindicales, cámaras empresarias y de comercio locales, sindicatos, sectores de la Educación, intendentes y concejales de la región, legisladores y representantes de la Pastoral Social.
































