La ONU advirtió este sabado que muchos niños con heridas graves en la asediada ciudad siria de Alepo están falleciendo al no recibir tratamiento por la falta de medicinas y de equipamiento médico.
Así lo señaló el portavoz del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), Kieran Dwyer en una conversación telefónica desde Damasco, en la que explicó que en los últimos días habló con un médico de Alepo que colabora con el organismo, quien comunicó que “apenas tienen material para trabajar en los hospitales”.
“Nos dijo que los menores están muriendo por la falta de tratamiento”, lamentó Dwyer en declaraciones a la agencia de noticias EFE.
En el este de Alepo, se encuentran los barrios que están en poder de los grupos rebeldes islamistas opositores y sitiado por el Ejército, un sector al que Unicef no ha podido acceder desde julio pasado para introducir ayuda para las seis clínicas con las que colabora.
Dwyer destacó que lo ideal sería poder acceder al este de Alepo y evacuar a los heridos graves para salvar sus vidas, aunque antes -subrayó- es necesario que haya un cese total de los bombardeos.
“La prioridad es que los ataques se detengan, hay 250.000 personas atrapadas en los barrios asediados, de las que 10.000 son menores, es imposible que no haya bombardeos masivos sin causar la muerte de niños”, afirmó.
Dwyer recordó que ya en julio detectaron varios casos de desnutrición entre menores en esa norteña ciudad siria, la mayor del país, con lo que posiblemente la situación sea mucho peor ahora e insistió en que también es prioritario que la población tenga acceso a agua potable y limpia
Mientras, niños y adolescentes siguen sin poder ir a la escuela por los bombardeos: “Las clases comenzaron la semana pasada en toda Siria y en el este de Alepo hubo un par de días de calma y los niños fueron a la escuela, aunque ahora con este ataque masivo los padres tienen miedo de que vayan”, resaltó.
Asimismo, detalló que las familias se esconden en sótanos, pero que ni siquiera estos lugares son seguros por las armas que se están empleando en los bombardeos, ya que hay un tipo de proyectil que causa tal nivel de destrucción que devasta todo lo que hay bajo tierra.
Además, en el oeste de Alepo, unas 23 escuelas están cerradas, “bien tomadas por el ejército o porque sirven para albergar a desplazados”, entre otros, apuntó el portavoz de Unicef, quien señaló que en los últimos dos meses unas 35.000 personas han llegado a esta parte de la urbe huyendo de otras zonas.
La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) también advirtió en un comunicado sobre la situación en Alepo y pidió al gobierno sirio y sus aliados “que detengan los bombardeos indiscriminados que están provocando un baño de sangre entre la población civil de la ciudad”.
MSF informó además que dos hospitales de la organización fueron bombardeados y quedaron inoperativos el 28 de septiembre, “apenas unas horas antes” de una reunión del Consejo de Seguridad en la que se abordó la cuestión de la protección de las instalaciones médicas.
“El gobierno sirio debe detener los bombardeos indiscriminados; y Rusia, como su aliado político y militar indispensable, tiene la responsabilidad de ejercer presión para pararlos”, afirmó Xisco Villalonga, director de Operaciones de MSF en la nota.






































