Desde el pasado 20 de setiembre fuerzas del Ejército de Tierra francés bombardean a los yihadistas con cañones de gran calibre enviados a las zonas de Irak donde ahora se intenta desalojar al ISIS.
Se trata de operaciones en las que se busca “una combinación de efectos de la artillería junto con los bombardeos aéreos”, afirmó este jueves el coronel Patrick Steiger, del Estado Mayor de los Ejércitos.
La decisión de enviar cañones de grueso calibre la tomó el presidente François Hollande en los días posteriores al ataque yihadista del 14 de julio en Niza, donde un terrorista atropelló y mató a 86 personas en el Paseo de los Ingleses.
Entonces, fuentes oficiales sugirieron que los cañones eran para el Ejército iraquí pero se comprobó que eran para uso de las fuerzas francesas desplegadas en Irak.
Hasta ahora se confirmaron tres bombardeos contra las fuerzas del califato. El primero, el 20 de setiembre en el sur de la ciuda de Mosul, de apoyo a las fuerzas iraquíes que intentan desalojar de esa ciudad a los yihadistas.
El segundo, con cañones, se registró el pasado martes “en coordinación” con otros ataques realizados por Estados Unidos, pero “en total autonomía” por parte de los franceses, según aclaró el comando francés y el tercer bombardeo fue el miércoles, de nuevo para apoyar a tropas iraquíes.
Pese a este salto cualitativo, el Ministerio de Defensa ha señalado que, en sentido estricto, “no hay una operación militar francesa en tierra”, porque los soldados no participan en enfrentamientos directos con los yihadistas.



































