El debut del presidente MauricioMacri en la Asamblea General de la ONU fue vergonzoso. Sin medias tintas ni ambiguedades. Un compendio de genuflexión y lugares comunes.
El punto más algido fue cuando en su exposición Macri hizo referencia al conflicto con Gran bretaña, dejando claramente confirmado que al gobierno de Cambiemos le importa muy poco el tema.
Marcando un giro de 180 grados en relación con los históricos reclamos de los gobiernos argentinos desde la democracia hasta el presente, Macri hizo una referencia “lavada” al reclamo.
En su discurso, el presidente argentino dijo confiar “en alcanzar una solución definitiva al diferendo con el Reino Unido por la soberanía sobre las Islas Malvinas”.
Macri afirmó ante los líderes mundiales presentes en el recinto que se han dado “muestras de interés en avanzar” en la relación bilateral sin olvidar que “puede y debe ser mutuamente beneficiosa”.
En ese marco, el Presidente hizo un “llamado al diálogo con el Reino Unido” tal como -indicó- “mandan tantas resoluciones” de la ONU, para “solucionar amigablemente la disputa de soberanía” sobre las Islas que lleva casi dos siglos.
Claramente, al presidente le interesan más los negocios que se puedan concretar con Gran bretaña antes que sentarse a una mesa y exigirle al Reino Unido que cumpla claramente con esas resoluciones por años desoídas por Londres.
Excepto desde Cambiemos y sus aliados, el repudio a su endeble postura se hizo escuchar desde la mayoría del arco político que entendió que para la actual administración la recuperación de las Islas Malvinas no figura en la agenda de política exterior.
No hubo firmeza en sus manifestaciones ni tampoco un llamado al gobierno británico para discutir el histórico reclamo y defender la soberanía de los argentinos sobre las islas en el marco de las resoluciones del organismo.
Una verguenza mas del macrismo, ahora sobre un tema sensible de la agenda de política nacional





































