El Senado de Estados Unidos rechazó este lunes cuatro iniciativas que procuraban endurecer el acceso a las armas. Las votaciones son una consecuencia de la matanza hace ocho días de 49 personas en una discoteca gay de Orlando y revelan la polarización del debate de las armas en EE UU.
El impacto del peor tiroteo múltiple de la historia del país no ha logrado que, en un año electoral, las iniciativas avancen luego de haber fracasado hace unos meses.
La Constitución estadounidense ampara el derecho al uso de las armas. pero la verdad es que cualquier debate de reforma se libra en un difícil juego de equilibrios entre la protección de esa libertad, un mantra para el Partido Republicano, y el intento de evitar que las armas caigan en manos equivocadas que puedan cometer matanzas.
Dos de las propuestas de ley presentadas en el Senado, con mayoría republicana, buscaban impedir que personas investigadas por posibles lazos terroristas puedan comprar armas.
La iniciativa demócrata prohibiría las ventas a personas que hayan estado en los últimos cinco años en la lista del FBI de sospechosos de terrorismo, lo que habría impedido que Omar Mateen, el autor del tiroteo de Orlando, se hiciera con el rifle militar que utilizó porque entre 2013 y 2014 fue investigado por el FBI.





































