El presidente estadounidense, Barack Obama, convirtió a la Casa Blanca en la “Blues House” al recibir a estrellas del jazz y ponderar el aporte de ese género musical a la historia y el desarrollo del país al celebrar el Día Internacional del Jazz ofreciendo un concierto en la Casa Blanca.
“El jazz, más que cualquier otra forma de arte, se guía sin dudas por el espíritu norteamericano. Es, en muchos sentidos, la historia del progreso de nuestro país”, afirmó el mandatario ante unos 550 invitados.
Tomando prestada una frase del trompetista Dizzy Gillespie, que se presentó a la presidencia del país en 1964, Obama dijo que con el concierto pretendía convertir la residencia oficial en la “Casa del blues”.
Obama recordó su primer contacto con el jazz de la mano de un padre al que “apenas conocía”, cuando este fue a visitarle durante casi un mes a Honolulu y lo llevó a ver al pianista de jazz Dave Brubeck en 1971.
“El recital abrió la puerta a un mundo espectacular para un niño de 10 años, que quedó fascinado”, apuntó Obama.
Entre los asistentes se contaron la vocalista jazzera Aretha Franklin, Al Jarreau y Herbie Hancock, el ex secretario de Justicia Eric Holder, la ex secretaria de Estado Madeleine Albright, el actor Morgan Freeman y el reverendo Al Sharpton.





































