Falleció el genial y notable compositor y pianista Mariano Mores

Autor de joyas musicales inolvidables como "Uno", "Taquito Militar", "Adios Pampa Mia", "En esta tarde gris", "Cafetín de Buenos Aires" entre muchísimas composiciones, falleció esta madrugada a los 98 años el genial y talentoso compositor y pianista Mariano Mores. Sus casi 70 años con el tango lo ubican en un sitial comparable con Carlos Gardel. Atravesó generaciones y gustos musicales y supo emparentar el virtuosismo sinfónico y clásico con los sonidos populares del tango como música ciudadana por excelencia. Una pérdida irreparable.

El influyente pianista y compositor de tango Mariano Mores falleció esta madrugada los 98 años, informaron a través de las redes sociales sus nietos Mariana Fabbiani y Gabriel Mores.

“Y yo q pensé que eras eterno…Mi súper hombre. Hubiera querido tenerte toda la vida conmigo. Y te fuiste nomás…Y donde sea que llegaste sé que arrancó una fiesta. Con tus hermanos. Con tus amigos del alma. Con tu hijo y el amor de tu vida que hace un tiempo ya te vienen esperando. Y seguro estarás al piano…Llenándolos a todos de tu talento, de tu música, que sí eternamente vivirá”, escribió la conductora de TV y nieta de Mores, Mariana Fabbiani, en Instagram.

Acompañando el mensaje con una foto con su abuelo, completó: “Grande entre los grandes. Héroe de mi vida. Hombre de roble. Tu sencillez y tu don serán mi inspiración siempre. Gracias por los juegos. Por los consejos. Por la alegría. Por tu poderosa fuerza. Cómo te voy a extrañar…Abuelito…Maestro…Buen viaje. Nos hablaremos a través de tu música. Siempre. Gracias”.

Compositor central del tango desde que se diera a conocer a fines de la década del 30′, Mores atravesó todas las épocas de la música porteña, dejando joyas musicales imperecederas como “Uno”, “Cafetín de Buenos Aires”, ambas con letra de Enrique Santos Discépolo; “Adiós Pampa mía” y “Taquito militar”, entre muchas otras.

Muchos no saben que el apellido Mores, adoptado por Mariano Alberto Martínez es el resultado de su asociación artística con las Hermanitas Mores, integrado por Margot y Myrna Mores, en 1936, a las que apoyaba como pianista en sus actuaciones radiales. Con la segunda se terminó casando.

Nacido en el barrio porteño de San Telmo en 1918, fue hijo de una pareja fanática del tango que se anotaba en cada concurso que hubiera y un abuelo flautista que insistía para que el chico estudiara algún instrumento musical y se transformara en un artista mayor.

En 1925 la familia -en la que había varias hermanas- se encuentra en Tres Arroyos, ya que su padre era viajante de comercio y el lugar le parecía una buena cabecera de playa para su trabajo y Marianito recibió como regalo un piano de concierto, en paralelo a unas clases con un profesor local, que le aconsejó abandonar por falta de aptitudes.

Esa decepción fue compensada cuando volvieron a Buenos Aires dos años después, cuando escuchó tocar a la hermana de un almacenero, que era maestra de piano, y ese llamado del instrumento fue transformándose, de a poco, en pasión y estudio.

En 1928 se recibió de profesor de teoría musical, solfeo y armonía en el Conservatorio D’Andrea y en 1929, con la troupe familiar instalada en España, el futuro autor de “Uno” obtuvo una beca en la Universidad de Salamanca para perfeccionarse como pianista clásico cuando aún se lo veía como niño prodigio.

Se presentó en algunos escenarios como Lolo el Compositor Relámpago, capaz de improvisar un tema a partir de lo que el público le solicitaba, pero la cercanía de la Guerra Civil hizo que ese personaje quedara en el olvido y que la familia volviera a la Argentina en 1936, donde al joven artista le esperaba un mundo inesperado.

Una de las músicas que marcó a Mariano a su regreso fue la de Alfredo Le Pera, fallecido un año antes junto a Carlos Gardel en Medellín, al tiempo que la prematura muerte de su padre -un hombre culto y melómano- lo obligó a conchabarse como pianista en el café Vicente, de Corrientes y Carlos Pellegrini.

Por ese entonces compuso la música de “Gitana”, con letra de Luis Rubinstein, titular de la Primera Academia Argentina de Interpretación, donde se había inscripto para empaparse de la música local y lugar donde conoció a su futura esposa Myrna y a su cuñada Margot.

Gracias a ese romance nació su primer tango, “Cuartito azul” (1938), con letra de Mario Batistella, ya que se trataba de la vivienda de soltero del músico, en Terrada 2410, Villa del Parque -hoy museo-, pintada por él mismo con cal coloreada con azul de lavar, un elemento de limpieza muy popular entonces.

Junto a las Hermanitas Mores y algunos músicos amigos formó la Orquesta Típica Marianito Mores, que traspasó a ritmo de tango algunos títulos del japonés Masao Koga, se presentó en Radio Belgrano y grabó discos, lo que entre otras cosas lo hizo entrar en tiempos de gran bonanza económica.

Ese fue el comienzo de una carrera de compositor que tuvo títulos memorables como “Uno” y “Cafetín de Buenos Aires”, ambos con Discepolín en las letras, “El patio de la Morocha”, con Cátulo Castillo, “Grisel” y “En esta tarde gris”, con José María Contursi, “Una lágrima tuya”, con Homero Manzi, “Tanguera”, “Adiós, pampa mía”, con Ivo Pelay, “Por qué la quise tanto”, con Rodolfo M. Taboada, y las milongas “Taquito militar” y “El firulete”.

A lo largo de su carrera produjo y protagonizó revistas teatrales prácticamente continuadoras de lo que hacía Canaro, con elencos brillosos, gran producción en escenografías, vestuarios y efectos, como “Buenas noches, Buenos Aires (1963, después película), “Buenos Aires canta al mundo” y “Yo canto a mi Argentina”, de 1973, además de haber protagonizado varios espectáculos “de despedida” en los teatros de la avenida Corrientes a principios de los 90.

Admirado por el presidente Juan Domingo Perón, fue uno de los primeros artistas populares en actuar en el escenario del Teatro Colón -otros eran Alberto Castillo, Hugo del Carril, Nelly Omar, Antonio Tormo- lo que alarmó a las clases altas que solían concurrir allí como un reducto privado, y destacado por Evita, quien señalaba al tango “Uno” como uno de sus preferidos.

Su milonga “Taquito militar”, que homenajeaba a un ministro del gobierno, fue estrenada en el Colón en 1952, con enorme repercusión popular, pero la caída del peronismo en 1955 frustró la formación de otra Orquesta Sinfónica Nacional, dedicada exclusivamente al género popular, al tiempo que cambiaba su nombre Marianito por Mariano.

Con el mismo ímpetu que sus padres lo empujaron hacia el arte, Mores incluyó en sus espectáculos a partir de 1966 a su hijo Nito -fallecido en 1984-, a su hija Silvia, su nieto Gabriel y la propia Myrna en pequeñas apariciones, un clan familiar que llegó a tener su ciclo en Canal 9: “La familia Mores”.

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