Pablo Sirvén, secretario de redacción del diario La Nación

En un artículo publicado hoy en el diario LA NACIÓN, bajo el título «Télam, una agencia en busca de redención», el periodista Pablo Sirvén, pone en tela de juicio la idoneidad y profesionalismo de los trabajadores de la Agencia Nacional de Noticias Télam y abre, con una pregunta retórica, la discusión sobre «si resulta indispensable que el Estado cuente con una agencia de noticias de este porte».

Sirvén, actual secretario de redacción del centenario diario y pretendido guardián de la ética periodística, escribe y describe en sus líneas, falacias y datos incorrectos sobre la Agencia Nacional de Noticias. Este hecho solo puede ser entendido como una deliberada maniobra orientada a poner en la agenda pública la importancia que el Estado cuente o no, con una estructura periodística y órgano de contralor de la millonaria pauta oficial o producto de su propia ignorancia y falta de rigor periodístico.

El periodista, que ahora cuestiona la existencia de la agencia noticiosa fundada por el presidente Perón en 1945, trabajó en el diario Convicción, de Emilio Massera -uno de los personajes más nefastos de la historia argentina- durante la última dictadura.

El diario Convicción, que fuera considerado por muchos «una de las apuestas simultáneas o paralelas del poder militar», era un verdadero instrumento de propaganda política y el periodista Pablo Sirvén pasó por esa redacción en 1982, año de la guerra de Malvinas, acción bélica que ocupó páginas y páginas del matutino que en aquella época llegó a tirar 40 mil ejemplares diarios.

En su artículo de hoy, Sirvén pretende mancillar a sus propios colegas y contribuir con los despidos masivos que se vienen dando, tanto en el Estado como en el sector privado, desde el desembarco del las nuevas autoridades nacionales.

En sus líneas, el periodista propone: «el golpe letal para neutralizar esos intereses sería sacarle a Télam la distribución de la pauta oficial, fuente de tantos negocios oscuros y manejos de poder, y conformar una unidad aparte y específica que dependa directamente de la Presidencia de la Nación»Este párrafo desnuda la profunda ignorancia de Sirvén a la hora de describir la función que cumple la Agencia Télam en su rol de contralor la Pauta Oficial. La empresa o sus trabajadores no deciden bajo ningún punto de vista a qué medio se le pauta, ni cuanto y como se le paga, eso es facultad exclusiva de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, dependiente directamente de Presidencia.

En esa misma línea, Sirvén insiste en su sesgado análisis: «el dinero en cantidad manejado de manera poco clara corrompe no sólo a las personas. También altera y distorsiona la materia prima de la agencia: las noticias. Télam llega a 450 abonados y tiene un presupuesto anual de 450 millones de pesos. Los datos aportados por el periodista vuelven a poner en foco la falta de rigor y profesionalismo a la hora de informar a sus lectores. El presupuesto de la Agencia es bastante más abultado, supera los 700 millones de pesos, sin contar las ampliaciones presupuestarias. Este número, que podría asustar a muchos, es insignificante si se lo compara con los miles de millones que el Estado dispone en su presupuesto para pauta publicitaria y que la agencia controla.

Finalmente, el periodista -ariete de la dictadura- se pregunta retóricamente, «si resulta indispensable que el Estado cuente con una agencia de noticias de este porte». Con esta frase, Sirvén pretende abrir una puerta que podría dejar a cientos de trabajadores cesanteados, tal como sucedió durante el gobierno de la alianza, que terminó con 250 empleados en la calle.

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