La moda que ha surgido desde hace un tiempo de contar al momento, a través de las redes sociales, todo lo que se hace parece haberle salvado la vida a la cantante irlandesa Sinéad O’Connor, quien confesó a través de Facebook haberse tomado ‘una sobredosis’ (no se sabe aún si de drogas o de medicamentos) en lo que parecía a todas luces un aviso de suicidio.

El mensaje comenzaba con un preocupante “una sólo puede aguantar hasta cierto punto. A lo que se me ha sometido ha sido extremadamente cruel” y proseguía con líneas y más líneas en las que la artista relataba su descenso a los infiernos.

La otrora popular cantante enumeró razones tales como los roces con su familia y sus ex-parejas con motivo de sus hijos como las razones que le habían empujado a registrarse en un hotel de Dublín bajo un nombre falso y tomar una sobredosis “porque no hay otra manera de conseguir respeto”.

Pese a que cumplió con su advertencia, O’Connor  según fuentes policiales, fue encontrada ‘a salvo’ y trasladada a un hospital de la ciudad aunque hasta el moimento n o se ha determinado qué fue lo que ingirió.

El supuesto intento de suicidio viene después de que O’Connor declarara (también a través de su Facebook) que daba por concluida su carrera musical.

No ha sido un año bueno para O’Connor. Al parecer, habría estado sufriendo desde que se sometiera a una histerectomía en agosto de este año, o quizás desde antes, puesto que canceló todos sus conciertos después de que uno de sus hijos fuera diagnosticado con una enfermedad grave.

Los últimos posts en su Facebook hacían referencia, entre otras cosas, a acuerdos de custodia compartida y a un supuesto abuso cometido contra sus hijos por parte de sus ex, todas ellas razones que le habrían llevado a intentar suicidarse. Pero no es esta la primera vez que la artista intenta quitarse la vida, ni tampoco la primera que lo confiesa a través de las redes sociales.

Su primer intento data de cuando tenía 33 años. Y reincidió en su intentona en 2011, precedida de una serie de tuits en los que relataba que lo único que le impedía suicidarse eran sus hijos. Esos mensajes fueron tomados por la policía como advertencias por lo que realizó una visita sorpresiva a su domicilio con lo que frustró el nuevo intento.

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FuenteEl Mundo.es
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