A cinco años de la muerte de Alberto Nisman, aniversario que se cumple el próximo sábado, la causa que se sigue sobre el deceso del fiscal cuenta con cinco imputados y la Fiscalía a cargo de Eduardo Taiano profundiza la investigación con distintas medidas de prueba antes de su elevación a juicio oral.

Los procesados a esta fecha son el técnico informático Diego Lagomarsino, como partícipe necesario de la muerte de Nisman, y los cuatro custodios del fiscal, Rubén BenítezNéstor DuránArmando Niz y Luis Miño, por incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.

La elevación a juicio podría ser solicitada por Taiano al magistrado federal Julián Ercolini en tandas, primero los custodios y luego, Lagomarsino, aunque en la investigación no hay acusados como autores materiales del crimen.

Por su parte, el técnico informático más comprometido en la causa, Diego Lagomarsino aseguró en este nuevo aniversario: «No puedo ser parte de un plan con el que no tuve contacto, ni una llamada telefónica, nada»

Además, recordó que a él ya lo «investigaron y no encontraron ni un solo contacto extraño»

El fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini lo sindicaron en 2017 como quien facilitó el «arma amiga» para que se concretara el supuesto homicidio de Nisman y para que luego se pudiera hacer pasar por un suicidio.

«No hay en el mundo una persona tan estúpida de poner un arma registrada a su nombre para semejante ilícito», se defendió Lagomarsino en diálogo con Télam, a la vez que remarcó no hay nada en el expediente que permita tener por acreditado el supuesto homicidio.

En tanto, Aníbal Fernández, exjefe de Gabinete plasmó en un artículo publicado por Infobae que los jueces de la Cámara Federal llegaron a la conclusión de que el fiscal Nisman fue asesinado en razón de evidencias físicas (la posición del cuerpo al momento del hallazgo, la proyección hemática que presentaban ambas manos, la ausencia de partículas químicas compatibles con la deflagración) y los peritajes posteriores (tecnológicos y psiquiátricos).

Esos indicios no tienen entidad para derivar en el hecho presumido: el homicidio. Ello es así por cuanto no explican cómo interrumpieron el curso normal y ordinario de las leyes de la naturaleza la presencia de los victimarios de Nisman (no aclara la sentencia si fueron uno o dos los atacantes); tampoco ensaya una explicación respecto de cuándo y cómo ingresaron al domicilio del fiscal ni tampoco cómo hicieron para retirarse del domicilio sin dejar rastro alguno. Huelga decir que el decisorio ni siquiera intenta explicar cómo hicieron los asesinos para limpiar la escena del crimen y el resto del departamento. La sentencia también se exhibe desprovista de sustento ya que ninguna hipótesis plantea respecto de cómo los victimarios vencieron la resistencia de Nisman. Esas son cuestiones que debieron ser explicadas en la sentencia para elucubrar que el fiscal fue asesinado.

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