El fiscal Carlos Stornelli ante un complaciente Morales Solá

Lejos de las críticas y de periodistas incisivos que pudieran indagar en las denuncias en su contra, Carlos Stornelli, el fiscal que investiga en la causa de las fotocopias de los cuadernos, se referió a la denuncia por extorsión en su contra frente a un complaciente Joaquín Morales Solá que desde el vamos calificó el hecho como una «operación» para perjudicar al funcionario.

Según intentó explicar Stornelli, manifestó estar al tanto de la hipótesis que indica que «esta operación» la organizó una persona que está detenida. Esta versión había salido a la luz por la Coalición Cívica, que presentó las escuchas telefónicas entre Roberto Baratta, exmano derecha de Julio De Vido, y un exfuncionario presuntamente kirchnerista en el penal de Ezeiza, obtenidas de manera irregular y recibidas por Elisa Carrió en forma anónima.

El escándalo empezó cuando el empresario agropecuario Pedro Etchebest aseguró en el juzgado federal de Dolores que el abogado Marcelo D’Alessio, con llegada a Stornelli, le había exigido plata para que el fiscal frenara una presunta línea de investigación en su contra por los presuntos dichos de un «arrepentido».

Según esta acusación, el letrado le habría exigido 500 mil dólares. Aunque luego, según su declaración, habrían arreglado por 300 mil dólares, a pagar en cuotas. El empresario acompañó sus dichos con fotos de los encuentros, chats y los números de los billetes supuestamente entregados.

Ahora, unas escuchas aparentemente ilegales obtenidas vía una pinchadura al teléfono público del penal de Ezeiza captaron una conversación que según se pretende instalar, detrás de todo esto estaría involucrado Baratta, procesado con prisión preventiva después de que se destapara la causa de los cuadernos de las coimas. La Troupe de Elisa Carrió: Paula Oliveto y Mariana Zuvic, llevó a la Justicia la transcripción dicha escucha para contrarrestar el efecto Extorsionelli.

Con respecto a este punto, Stornelli recalcó que no quiere opinar sobre Baratta, ya que es una persona que está procesada en un expediente suyo. Pero admitió: «Escuché estas versiones. Espero que se investigue a fondo. Si es verdad, es un hecho muy grave».

Ante la presión mediática que generó la denuncia de extorsión en su contra, el fiscal no pudo elegir mejor lugar para refugiarse, los brazos contenedores de Morales Solá, quien ha redoblado sus esfuerzos por enchastrar a la principal líder opositora de cara a la contienda electoral que se acerca.

print

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here