Carrió y Vidal
La precandidata a diputada por la Ciudad de Buenos Aires le prestó un poco de su tiempo a la gobernadora Vidal para apuntalar la fórmula oficialista en la provincia.

Vidal y Carrió visitaron un comedor barrial en Batán y ofrecieron luego una conferencia de prensa en el lujoso hotel Costa Galana, donde la gobernadora señaló que «estamos empezando a ponernos de pie, sabemos que todavía falta pero ninguno de los que estamos acá vamos a parar hasta que el cambio y hasta que la esperanza se sostenga y llegue a cada una de las casas, a cada puerta».

Tras participar en Batán de un timbreo junto al ministro de Trabajo Jorge Triaca, Carrió pidió a los marplatenses que «es preciso que nos acompañen, y acompañen a nuestros candidatos».  Es la estrategia para frenar el ascenso de la expresidenta que crece en la intención de voto y ya tiene al gobierno resignado en el distrito bonaerense… pero lógicamente, el oficialismo tiene que dar la batalla hasta el final.

Esta, dijo Carrió, «es una oportunidad enorme, muy difícil porque como dice siempre María Eugenia, acá se está peleando contra un sistema mafioso y necesitamos tener más diputados provinciales, más senadores provinciales y senadores y diputados nacionales, sobre todo de la provincia de Buenos Aires que la que más diputados da para no tener que ser permanentemente extorsionados».

«Esta gobernadora necesita un acompañamiento enorme porque está entregando su vida por la provincia de Buenos Aires», sostuvo Carrió.

Carrió también señaló que aún «estamos sufriendo porque nos robaron, lo que a usted le falta es lo que tienen otros -e insistió con la muletilla que vienen utilizando desde siempre- evitamos ser Venezuela. Evitamos que ustedes tengan que salir desesperados a hacer cola por un alimento». Aunque si se observa lo que sucede cada segundo miércoles del mes, cuando los clientes del Banco Provincia corren a hacer horas de cola bajo la lluvia y en medio de un frío agobiante, quizá el ejemplo de la diputada no haya sido el más adecuado.

El macrismo vino a instalar o profundizar un deleznable odio de clase, pero los referentes del oficialismo no se hacen cargo y recurren a la muy conocida estrategia de invertir la carga de las responsabilidades. «Evitamos la guerra civil, hicimos una revolución en paz, democrática y pacífica. La provincia de Buenos Aires depende de una democracia con paz que no se hace poniendo palos, se hace cambiando un sistema, que no es fácil», señaló sin ponerse colorada.


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