Los principales referentes de la Unión Europea, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el del Parlamento, Martin Schulz, recibieron en Bruselas a la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon.
Los encuentros tuvieron lugar en las sedes de los respectivos organismos para recibir a la dirigente que más claramente se ha desmarcado del referéndum británico.
En Escocia el 62% de los votantes ha respaldado la permanencia en la UE, por lo que Sturgeon pretende anclar el futuro escocés al europeo, aunque tanto Juncker como Schulz han evitado dar alas a su estrategia política.
“Escocia está decidida a seguir en la UE”, ha asegurado Sturgeon antes de su encuentro con Schulz. Este se ha limitado a contestar: “He escuchado y aprendido”. Un enfoque similar ha adoptado Juncker: “Ni Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo ni yo tenemos la intención de interferir en un proceso británico. Esa no es nuestra obligación ni nuestro trabajo”, ha declarado poco antes de la cita con Sturgeon.
La ministra escocesa se ha reunido también con los responsables de los principales grupos parlamentarios (Partido Popular, socialdemócratas, liberales y verdes) y con algunos miembros de la izquierda unitaria.
Fuentes conocedoras de esos encuentros aseguran que no ha habido planteamientos concretos ni Sturgeon ha presentado ningún plan para permanecer en el club comunitario al margen de Reino Unido.
Sturgeon ha señalado, apenas 24 horas después del Brexit, que Escocia analiza la posibilidad de convocar a un plebiscito independentista con el que intentará una vez más que se la reconozca como país independiente de la Commonwealth, estrategia con la que intentará reforzar su intención de no abandonar el club europeo.
Pero además la UE mide al milímetro sus movimientos en terrenos que pueden herir la sensibilidad de los Estados miembros. El propio presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha aprovechado para aclarar en conferencia de prensa que “si se va Reino Unido, se va Escocia”, con la mirada puesta en lo que pueda ocurrir en Cataluña.
Los temores que existen en diferentes países europeos a que cuajen las pulsiones regionalistas han quedado patentes en la agenda de visitas de Sturgeon. El presidente del Consejo Europeo –la institución que representa a los Estados miembros- ha rehusado recibirla, pese a que ella también lo había solicitado.




































