Un misil de la “guerra fría” derribó el vuelo MH17 de Malaysia Airlines

Los análisis sobre el resto de misil hallado recientemente no solo demuestran que ese tipio de armas derribo al avión de Malaysia Airlines sino que se trata de un poderoso vector fabricado originalmente en la era soviética. Hoy, pese a la caída del Muro de Berlín, se sigue fabricando en menor escala perose sospecha que miles de esas piezas estarían diseminadas en diferentes aprtes del mundo.

Una batería de misiles Buk transportada por un tanque de artillería atiaérea soviético

El análisis de un trozo de misil en la misma zona de Ucrania donde cayó el avión de Malasia Airlines abre nuevas vías y ofrece “mucha información” para esclarecer la catástrofe en la que perecieron 298 personas en 2014.

Según el experto en armas antiaéreas Ignacio Fuente, coronel de artillería, el análisis permite descartar, por lo pronto, que el avión fuera derribado por otra aeronave, una de las hipótesis iniciales de trabajo.

A falta de identificar el tipo el tipo específico de misil que se usó, los expertos del equipo internacional que analizan las pruebas han determinado que pertenece a la familia Buk. Todavía es pronto, sin embargo, para atribuir responsabilidades.

Lo dificulta que en el fragmento encontrado no figure el número de identificación del misil. “Es número es una especie de huella dactilar, que nos permite averiguar el arsenal donde se almacenaba, la fábrica en la que se construyó y el año en que se entregó a un determinado país”, apunta el coronel.

Los misiles Buk son de fabricación soviética, fueron los más complejos y sofisticados en la época de la “guerra fría” entre la ex URSS y los Estados Unidos y a pesar de la caida del muro, aún hoy se siguen fabricando.

Un elemento añadido para el esclarecimiento es la escasa probabilidad de que un arma así hubiera caído en manos terroristas. “Por lo complejo del manejo, no es probable. Más verosímil es la posibilidad de que lo empleen milicias desgajadas de ejércitos”, descarta el coronel Fuente.

La dificultad del mantenimiento, la reparación y el suministro de piezas, que sigue recayendo en Rusia, hacen que, si no hay contacto fluido con los fabricantes, el material deje de servir antes o después. Para el experto, además, “la complejidad exige que también haya que actualizar la formación de los operarios”.

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FuenteElPais.es
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