Fondo Monetario Internacional

El próximo Gobierno de Mauricio Macri tomará contacto, quizá ya en diciembre, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para que durante el primer trimestre del 2016 el organismo que dirige Christine Lagarde avance en la aplicación del artículo IV.

El artículo IV habla sobre las «obligaciones generales de los países miembro» que prevé que «los países miembros proporcionarán al Fondo la información necesaria para ejercer esa supervisión y, a solicitud del Fondo, le consultarán sobre sus políticas de tipos de cambio».

 La idea es que para la próxima Asamblea de Primavera conjunta entre el organismo y el Banco Mundial (BM), que se concretará en la segunda semana de abril en la sede del FMI en Washington, la primera «visita» de los enviados de Lagarde ya se haya realizado y que la normalización de la revisión anual esté en marcha.

Si todo sale según lo esperado, en ese encuentro en la capital de Estados Unidos el FMI le daría un aval a la Argentina; lo que luego debería provocar una caída en las tasas de interés que tendría que pagar el país para colocar deuda voluntaria en el mundo. Como se supone además que en paralelo podrían haber ya comenzado las negociaciones formales con los fondos buitre, (aunque no necesariamente se haya ya llegado a un acuerdo), se especula con que Thomas Griesa le haya aplicado al país el beneficio del «stay» con lo que podría pagar y emitir deuda soberana sin el peligro de la aplicación de embargos.

Esta sería la segunda condición que, se especula, pide el mercado para que a comienzos de 2016 el próximo Gobierno de Macri ya esté «amigado» definitivamente con los mercados.

Para avanzar sobre la apertura del artículo IV del FMI, los contactos previos son hoy sólidos. Tanto el próximo ministro de Hacienda y Finanzas como, especialmente, el futuro titular del Banco Central Federico Sturzenegger, conocen bien al director para el Departamento del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner.

Este funcionario, un argentino nacionalizado mexicano y titular del cargo desde enero de 2013; conoce a ambos desde hace años y, de alguna manera, se mantuvo como aliado del país dentro del organismo, cuando desde la alta dirección se insistía en aplicar sanciones de todo tipo y color contra el Gobierno de Cristina de Kirchner.

Desde siempre, y obviamente sin éxito, le reclamó para el país que aceptara los términos del artículo IV como mecanismo de buena voluntad para mejorar la imagen del mismo en los mercados internacionales y los organismos financieros internacionales.

No tuvo suerte, y sólo logró frenar que desde el directorio del FMI, a partir de la presión del subdirector Gerente David Lipton (norteamericano y cercano al Partido Republicano), se sancionara al país por sus flojas estadísticas.

Los contactos con Werner se concretarán rápidamente bajo la promesa de abrir los números del país y comenzar a mejorarlos, tanto cualitativamente como en su medición.

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