El diputado del FpV y presidente de la Comisión de Presupuesto, Roberto Feletti junto al ministro de Economía, Axel Kicillof

El Frente para la Victoria se encamina sin obstáculos a la media sanción de la Cámara de Diputados del proyecto de Presupuesto 2016, que este martes obtuvo dictamen favorable junto con una nueva prórroga de la Emergencia Económica y de dos impuestos.

Las proyecciones de gastos y recursos para el año próximo volvieron a ser cuestionadas por la oposición, en un debate de tres horas donde no faltaron las chicanas políticas, a menos de un mes de las elecciones generales.

Con el aporte de aliados, el kirchnerismo impuso su mayoría en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, presidida por Roberto Feletti (FpV) para avanzar con la iniciativa oficial, que sería tratada en el recinto la semana que viene.

El Presupuesto 2016 prevé un crecimiento de la economía del 3%; dólar a $10,60; inflación de 14,5%; y un saldo comercial positivo de 4.040 millones de dólares, entre las principales variables.

El texto sufrió al menos media docena de modificaciones referidas a reasignaciones presupuestarias para universidades nacionales y rutas, entre otras áreas.

Además, obtuvieron dictamen las prórrogas hasta 2017 de la Ley de Emergencia Económica; el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, más conocido como Impuesto al Cheque; y el Impuesto Adicional de Emergencia sobre el Precio Final de Venta de Cigarrillos.

Feletti abrió el debate con una breve pero categórica defensa del proyecto, al destacar que “recoge 12 años de política fiscal consistente que no ha tenido sorpresas para el pueblo”.

El economista remarcó que este modelo de gestión “no generó baches fiscales en las provincias, ni en la administración previsional, ni en el normal funcionamiento del Estado”, y que además “recrea un Estado de Bienestar de protección social”.

“Es un esquema de protección social novedoso para la Argentina”, sintetizó Feletti al mencionar las distintas medidas de inclusión social adoptadas por este Gobierno.

La UCR insistió con su posición de esperar a que el Presupuesto sea analizado por el presidente que resulte electo –en rigor, según la Ley de Administración Financiera, el proyecto debe estar aprobado al 31 de diciembre-.

“Queremos que el Presupuesto permanezca en estudio algunas semanas más en la comisión y que se tenga la posibilidad de conocer la posición del gobierno que se elija en las próximas elecciones”, pidió el vicepresidente de la comisión, Miguel Bazze.

El radical argumentó que “la realización del Presupuesto tiene que ver con las políticas económicas que se impulsen desde el próximo gobierno”, que será disputado en octubre por seis candidatos.

Sin embargo, Feletti ponderó que “durante 12 años se presentó el Presupuesto regularmente” y aseguró: “En respeto a la institucionalidad de este país vamos a tratar el Presupuesto en tiempo y forma”.

Por otra parte, recordó que “en tres oportunidades de la democracia hubo que reconducir el Presupuesto” y consideró que “eso no es bueno para el pueblo y la institucionalidad del país”, al tiempo que afirmó que “en esas ocasiones tuvo mucho que ver la UCR”.

En otro orden, el radical Julio Martínez opinó que el proyecto del Poder Ejecutivo es “absolutamente unitario” ya que “sigue manteniendo más del 70% de la plata en manos del Estado nacional, limitando a las provincias al manejo de un porcentaje muy pequeño de la torta de coparticipación”.

El excandidato a gobernador de La Rioja, alertó también que “las economías regionales no tienen rentabilidad y en este Presupuesto no encontramos indicios de que esto se pueda revertir”.

Martín Lousteau (ECO) se diferenció del planteo del radicalismo y se quejó de que “independientemente de si hay un recambio de gobierno, la manera en que estamos discutiendo el Presupuesto consiste en una mera formalidad”.

El diputado se refirió así a la diferencia entre lo presupuestado y lo ejecutado, al explicar que el Gobierno promueve una “subestimación del gasto para mostrar un déficit más chico del que va a ser”, para que “el Presupuesto del año que viene muestre una herencia de superávit”.

“Esta práctica de subestimar lo que va a pasar viene desde hace mucho tiempo”, aseguró el excandidato a jefe de Gobierno porteño, y pronosticó además que “va a haber un ajuste en términos reales”.

Feletti le salió al cruce y precisó que “en cualquier empresa, un desvío inferior al 15% casi es tomado como un éxito de la presupuestación”, pero Lousteau desaprobó esa comparación: “El estándar de empresa chica no es pertinente”, retrucó.

En este sentido, al referirse al “déficit cero”, el diputado de ECO despertó la polémica cuando recordó que éste fue impulsado por “ministros de la Alianza” que actualmente están en el Gobierno, y se defendió: “Yo no estoy de un lado ni del otro”.

De inmediato, el camporista replicó que Lousteau “es parte de Cambiemos” y le endilgó: “Bueno sería que pueda analizar también el Presupuesto del Pro en la Ciudad de Buenos Aires, que permanentemente hace estimaciones que después no se condicen con la realidad de la ejecución presupuestaria”.

A su turno, Claudio Lozano dijo tener “diferencias de diagnóstico con el oficialismo” y, con respecto a los desvíos de fondos, consideró que “lo razonable es que el Ejecutivo envíe leyes complementarias del Presupuesto al Congreso” para su aprobación.

Asimismo, el legislador de Unidad Popular sostuvo que “en los últimos cuatro años” el país atravesó “una fase de estancamiento con ausencia de divisas”.

Por su lado, la socialista Alicia Ciciliani consideró que “la relación Nación-provincias tiene que mejorarse y consensuarse”, y reclamó por la retracción del 15% de los recursos coparticipables que las provincias cedieron para financiar el déficit de la ANSES.

Si bien defendió el dictamen de minoría del frente Progresistas, liderado por Margarita Stolbizer, Ciciliani reconoció el “nivel de gasto público muy auspicioso” de este gobierno.

Desde el Frente de Izquierda, Pablo López (Partido Obrero) denunció que “el déficit fiscal no ha servido para mantener la actividad económica, sino para garantizar las ganancias de las empresas y el pago de la deuda pública, es decir que esto lo están pagando los trabajadores”.

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