Un defecto o falla en una de sus partes puede repercutir en otras y ocasionar una avería aún peor. También puede malograr uno de sus sistemas y ocasionar un accidente indeseable. Aquí radica la importancia de mantener el auto con frecuencia y reemplazar los repuestos rotos por nuevos y de buena calidad. 

La compra de repuestos

El uso del auto genera desgaste y si lo tenemos durante un período de tiempo es inevitable que tengamos que repararlo. Un robo, un accidente o simplemente una rotura producida por el uso frecuente nos obligan a realizarle una reparación. O el reemplazo de una de sus piezas. En este caso, elegir los repuestos de vehículo adecuados puede no ser tan sencillo. Tenemos que tener en cuenta algunas cuestiones.

En primer lugar, debemos asegurarnos que ese es el repuesto que necesitamos. Que la falla del auto responde a un defecto de esa pieza. En segundo lugar, escuchar las recomendaciones del especialista en mecánica respecto del repuesto a comprar. Seguramente nos aconseje adquirir el repuesto original y, a pesar de ser más costoso que el alternativo, es lo ideal. Nos garantizará calidad y una mejora en la vida útil del auto. 

Al momento de comprarlo, es importante elegir un comercio de confianza. Que su trayectoria y experiencia en el rubro nos garanticen que el producto sea nuevo y de buena procedencia. Por más bajo precio que nos ofrezcan, en ningún caso es recomendable invertir en repuestos de origen sospechoso, usados o ensamblados. De hacerlo, podemos ocasionarle más fallas al auto. Y corremos el riesgo de sumar otro problema al que ya tenemos que resolver.

Conocer el funcionamiento del auto

Tener un auto no sólo implica que seamos responsables al conducir. Idealmente, tendríamos que comprender medianamente cómo funciona, por qué falla y qué hizo el mecánico para repararlo. Y también aprender a identificar las alertas que el vehículo nos da antes de fallar. De esta manera, contaremos con la información para prevenir un inconveniente mayor o evitar que se repita.

No es necesario esperar que el auto se pare precipitadamente en la vía pública sin saber el motivo. En general, antes de una falla importante el vehículo nos da señales de alerta. Y debemos responder a tiempo para evitar un daño de gran envergadura y un gasto innecesario de iguales dimensiones. Las luces del tablero nos comunican si algo está fallando y nos dan la oportunidad de repararlo antes de que se funda el motor, por ejemplo. 

La importancia de los frenos y su mantenimiento

Si hablamos de seguridad a la hora de conducir, hablamos del sistema de frenos. Es el responsable de estabilizar la velocidad y de disminuirla progresiva o abruptamente cuando es necesario. Incluso permiten inmovilizar el auto aún estacionado. Su importancia es proporcional a la necesidad de mantenerlos. De ello depende evitar un accidente de tránsito, por lo que cualquier falla requiere reparar los frenos de manera urgente.

Si bien los frenos tienen una extensa vida útil, funcionan gracias a un mecanismo de roce. La mayoría de los vehículos cuentan con un sistema de frenos de disco. El disco está ubicado en la rueda y gira junto con ella rozando una pastilla y generando la acción de frenado. Por lo tanto, cada vez que frenamos la fricción desgasta tanto los discos como las pastillas de freno. 

Además, los autos tienen freno de mano. Está emplazado entre las ruedas posteriores e inmoviliza el vehículo cuando está detenido. 

Para evitar infortunios se recomienda controlar los niveles del líquido de frenos periódicamente y cambiarlo cada dos años. Reemplazar las pastillas al menos cada 15.000 kilómetros. Y los discos de freno por cada dos cambios de pastillas, cada aproximadamente 120 mil kilómetros. Pero más allá de estos consejos generales, ante cualquier anomalía debemos acudir al taller mecánico.

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