El periodista del centenario diario La Nación -afín al macrismo, Carlos Pagni reveló novedades que en la causa que investiga el ataque contra Cristina Fernández de Kirchner y puso el ojo en «determinados fenómenos que están ocurriendo delante de nuestros ojos». Además, se refirió a la conexión entre la política y los abogados del acusado Nicolás Gabriel Carrizo.  

El columnista reflexionó sobre «nuevas formas de violencia» que vienen floreciendo en el país. Entre ellas, Pagni enumeró los ataques mapuches en la Patagonia, el ataque con una bomba molotov al diario Clarín, el atentado cibernético contra el grupo Artear (también de la misma empresa), la amenaza reciente al ex presidente Mauricio Macri, la «Marcha de las antorchas» que organizó Revolución Federal y el ataque contra el despacho de Cristina Kirchner en el Senado. 

«En este contexto de hechos aislados, pero que parecen tener un hilo conductor por la aparición de fenómenos que no estábamos acostumbrados a ver, irrumpe en el centro de nuestra atención un supuesto vendedor de copos de azúcar que le pone una pistola en la cabeza a la vicepresidenta y gatilla sin que salga la bala», explicó el conductor de Odisea Argentina (LN+).

Los chats de Carrizo: «Cristina tiene miedo»

Luego de referirse a los chats que incriminan a Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Agustina Díaz, tres de los cuatro detenidos por el intento de homicidio, Pagni habló del otro preso: Gabriel Carrizo.

«Carrizo es el que les proveía la mercadería a estos otros vendedores ambulantes y tenía la máquina para hacer el algodón. Lo detienen, se examinan sus mensajes y son más inquietantes que los de Brenda Uliarte. “Mi amigo estuvo a un segundo de convertirse en héroe nacional. Estuvo muy cerca, no lo entiendo, andaba bien”; “Cristina tiene miedo, salió mal, pero tiene miedo”; “Esto estaba planificado para dentro de una semana, hizo todo mal, es un pelotudo”; “Estamos decidimos a matarla a la puta esa”», dijo el periodista en referencia a las conversaciones del supuesto jefe de «La banda de los copitos». «Estamos hablando de que ya no es un lunático solo, sino que pareciera haber una planificación, un programa», continuó.

En el día de ayer, se conocieron nuevos chats de Carrizo indicando que el próximo objetivo era «matar al jefe de La Cámpora», el diputado Máximo Kirchner

Los abogados de los acusados 

En referencia a la investigación que están llevando adelante el fiscal Carlos Rívolo y la jueza María Eugenia Capuchetti, Pagni subrayó el «misterio» que todavía envuelva la causa y describió quiénes son los representantes legales de los acusados. 

«El que él designa como abogado, Gastón Marano, es un penalista que, de golpe, nos enteramos que es asesor de un senador por la provincia de Chubut, Ignacio Torres, que pertenece al PRO en la comisión bicameral que vigila a los organismos de seguridad e inteligencia«, detalló. Luego marcó la particularidad de que Marano represente a Carrizo. «Si ese abogado es asesor en una comisión que vigila organismos de seguridad e inteligencia, lo más lógico sería que lo hable con el senador. Torres enseguida comunicó al presidente de la comisión, Leopoldo Moreau, que se deshacía del asesor, lo relevó, no está más», dijo. 

Además de Marano, Carrizo tiene dos abogados más: Brenda Salva, asesora del PRO, y Fernando Sicilia, que representó a Leandro Araque y Facundo Melo en la causa que investiga el espionaje de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Mauricio Macri. Ambos formaban parte de la banda conocida como «Mario Bros».  

«Es curioso que un abogado como Sicilia tome como cliente a este otro imputado que es un vendedor de copitos de azúcar. Entonces, la primera pregunta obvia es ¿Quién paga estos abogados? ¿Lo quieren cuidar a Carrizo o hay que proteger a alguien que puede estar ligado a él? Quizá no esté ligado a Carrizo por el atentado contra Cristina, sino por otras actividades vinculadas con la vida de los vendedores ambulantes que, a lo mejor, venden otras cosas. Lo cierto es que aparece ahora una especie de jefe de esta banda que tiene abogados ligados de un modo u otro a la política y a causas de espionaje«, agregó. 

Para Pagni, Cristina Kirchner «quiere saber quién atentó contra ella» ya que «de la idea del “loco suelto” a la de la banda organizada hay un cambio de percepción en la propia vicepresidenta». «Si era un loco suelto ella puede decir “me quisieron matar”. Si es una banda manejada por alguien desde algún inframundo, desde una zona oscura del poder o de las mafias, ya no es “me quisieron matar”, es “me quieren matar” y esto puede volver a suceder. Por lo tanto, quiere saber en serio quién es el que atentó y el que está cuidando al de los copos de azúcar», sostuvo. (con información de Perfil)

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