Como ya nos tienen acostumbrados, los legisladores de Juntos por el Cambio se suben a cualquier operación para esmerilar al Gobierno. El caso del avión venezolano retenido en Ezeiza por la justicia no se les iba a escapar. Más allá del desfile en los medios, donde acusan al Gobierno de encubrir una operación de terrorismo, o al menos de no estar a la altura de las circunstancias, el debate hoy en la Cámara Baja fue la excusa perfecta para desatar una tormenta de insultos y acusaciones infundadas en medio de un show, a todas luces, patético.

Los pedidos de la oposición en la Cámara de Diputados para que funcionarios del gobierno nacional comparezcan ante el Congreso para dar explicaciones sobre el avión venezolano con tripulación iraní, que sigue retenido en Ezeiza, fueron rechazados en medio de un tenso debate con el Frente de Todos.

Al inicio de la sesión especial convocada para aprobar el proyecto de alivio fiscal para monotributistas y autónomos, desde Juntos por el Cambio pidieron cuatro apartamientos del reglamento para tratar proyectos que no figuran en el orden del día.

El primero en hablar fue el jefe del bloque radical, Mario Negri, quien pidió votar una interpelación al canciller Santiago Cafiero. “Es necesario que el Canciller aparezca, que no se esconda, que venga y nos diga de qué manera la Argentina tiene seguridad o estamos en pelotas”, dijo el diputado en su enfervorizado discurso.

Todavía no tenemos una respuesta sobre los motivos y los vínculos del avión de origen iraní”, agregó y señaló que en Argentina la palabra Irán inevitablemente remite a los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA.

Y concluyó: “El gobierno tiene una política de alianzas con países que tienen poco que ver con la democracia y los derechos humanos”.

Luego fue el turno de Gerardo Milman, quien presentó un proyecto de resolución para citar al jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manzur, el ministro del Interior de la Nación, Eduardo “Wado” de Pedro, el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, el ministro De Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero, el ministro de Transporte de la Nación, Alexis Guerrera y el ministro de Defensa de la Nación, Jorge Taiana.

Sabemos que el oficialismo no va a dejar que en esta oportunidad vengan los ministros. Ojalá dejen de hablar en televisión y vengan a la casa del pueblo”, dijo el diputado, mano derecha de Patricia Bullrich. Sus palabras desataron gritos y cuestionamientos desde la bancada oficialista.

“La Argentina debe ubicarse en defensa de los derechos humanos y de las libertades, no al lado de los países que violan los derechos humanos”, señaló Milman y dijo que se sintió “insultado” por las explicaciones del titular de la AFI, Agustín Rossi, quien especuló con que los iraníes estaban instruyendo a los pilotos venezolanos.

No se aprende a volar arriba del avión, hay simuladores”, resumió.

A su turno, Juan Manuel López, jefe del bloque de la Coalición Cívica, expresó su preocupación por la embajadora venezolana en Argentina “que bien sabe de aviones, narcotráfico, de contrabando y de Irán”.

Estamos en medio de una guerra, el Presidente desfila por el mundo y propone como puerta de entrada a Rusia y seguro somos puerta de entrada de Irán con cobertura de Venezuela, eso es peligroso para nuestra seguridad”, dijo.

Finalmente, el diputado Germán Martínez, jefe de la bancada del Frente de Todos, explicó que el oficialismo rechazó los pedidos de la oposición porque “los organismos del Estado hicieron todo lo que tenían que hacer”.

Martínez afirmó que están convencidos de que los planteos opositores no eran más que “un nuevo intento de montar un show mediático para desgastar al Gobierno”.

Nuevamente hubo gritos desde el otro lado del recinto. “Diputado Lombardi, ubíquese”, dijo Massa. Martínez retomó su discurso pero continuaron los gritos fuera de micrófono, en especial de Fernando Iglesias.

“¿Se puede callar la boca, diputado? No me obligue a aplicar el reglamento. Cállese la boca, diputado Iglesias, respeto también es escuchar”, amenazó Massa.

Finalmente los planteos de Juntos por el Cambio fueron rechazados por 114 votos negativos y 104 positivos. Este tipo de pedidos necesitan dos tercios de los votos por lo cual no había posibilidad de que fueran aprobados dada la paridad entre los dos interbloques mayoritarios.

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