Por @gabrieleiriz

Anoche asistimos a un nuevo capítulo del mundo maravilloso de Marcos Peña. Un hombre que ha perdido todo contacto con la realidad y no entiende -o no quiere entender- que la sociedad argentina atraviesa la peor crisis económica y social desde 2001. Jubilados que comen una vez al día, cientos de miles de nuevos desempleados, pibes sin su vaso de leche, decenas de miles de pymes cerradas y un proceso de angustia superlativo provocado por un gobierno insensible que solo ha transferido recursos desde los sectores más vulnerables de la sociedad hacia sus amigos del mundo financiero, el campo y sobre todo el sector energético, propiedad de familiares y amigos del presidente.

El cinismo de Marcos Peña quedó definitivamente demostrado en la entrevista -si es que se puede llamara tal- que brindó ayer al programa Ya Somos Grandes que conduce Diego Leuco en TN. El jefe de Gabinete de Ministros no habló de la monumental pérdida de empleos ni de la caída del consumo que ya provocó el cierre de decenas de miles de comercios y pymes. Tampoco analizó el deterioro descomunal del poder adquisitivo de los trabajadores ni de la dramática caída en las ventas en supermercados y shoppings que ayer difundió el INDEC y marcó una merma superior al 12% en el primer caso y más de 17% para el segundo. La realidad estuvo totalmente ausente en sus palabras. Los periodistas que tenía enfrente no preguntaron nada que incomodara al ministro coordinador y tampoco lo confrontaron con la realidad que vive la sociedad. Se notaba mucho que la «entrevista» estaba hiper-recontra pautada y con excepción de Marcela Pagano que, livianamente, lo confrontó con algunos números de la macro, todo fue zalamería para Marquitos. Fioriti, que conoce y mucho de lo que pasa tras bambalinas en la Rosada, parecía un espectador y no un periodista frente al poder.

El funcionario, por su parte, apenas admitió que «Argentina tiene una economía vulnerable, como país no lo hemos resuelto, pero estamos encaminados a resolverlo; en un año electoral se genera una mayor incertidumbre», pero se debe resolver «donde van a ir los argentinos, si quieren una modificación, una reforma, un cambio o políticas populistas». Con estas palabras ratificó la candidatura de Mauricio Macri, ampliamente cuestionada en estos días dentro del propio gobierno.

Acerca de las encuestas que dan como posible ganadora a la ex presidenta Cristina Fernández, Peña dijo que «hay que entender que la encuesta no es un pronóstico, solo es un indicador para saber donde está parada la sociedad». Llama la atención que este análisis provenga de alguien que ha gobernado con sondeos en la mano y que ahora ante los números adversos se hace el distraído y relativiza los datos. Ciertamente esa fue la orden, la única, que salió ayer de Casa Rosada luego del jueves negro que hizo tambalear los cimientos del gobierno, «relativizar las encuestas y seguir pa’lante».

«Es poco serio hablar de balotaje y tomar decisiones en ese marco; en la elección, por definición, hay mucha indecisión hasta el final, y hay un sector relevante que tiene preferencia por Cristina Kirchner, pero la mayoría quiere mirar hacia adelante«, reconoció. Sucede que la consultora estrella de Cambiemos, Isonomía da ganadora a la expresidenta por al menos 9 puntos en una segunda vuelta.

«Es una ex presidenta con una mirada muy particular de la realidad», calificó Peña a Cristina. Y en esta hay que darle la razón, tiene una visión particular, el «estado de bienestar» para la sociedad, algo que Macri niega sistemáticamente a los argentinos. «Hay que remarla», pidió ayer el presidente.

Ante una nueva consulta sobre si Cristina Fernández ganara en las PASO, contestó que «no creo que haya que hacer futurología; tenemos que administrar un tiempo de mucha volatilidad y no se está discutiendo entre dos candidatos que tienen un piso en común; vamos a convocar a quienes quieren democracia transparente y honesta, que hace obras».

Al explicar el escenario para las próximas elecciones, señaló que «La Argentina no se ha transformado tanto en materia de preferencia electoral» y dijo que desde el gobierno «debemos movernos desde el protagonismo y no desde la parálisis» en momentos complicados como los actuales.

Ahora resulta llamativa la percepción de la realidad del propio Peña, que ve un país que no existe, donde incontables jubilados comen una vez al día, no pueden comprar remedios y mueren solos. Pibes que no tiene para un vaso de leche y familias destruidas por haber caído en situación de pobreza e indigencia producto de las políticas de ajuste y concentración promovidas por su gobierno y el FMI, que ostenta el manejo TOTAL de la economía doméstica.

En ese sentido, el ministro fue enfático, «Macri es el candidato, absolutamente; es la mejor forma de ganar y que continúen estas tareas que está haciendo. El presidente. Macri es el líder natural de este espacio «También quitó trascendencia a las versiones sobre una posible candidatura presidencial de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal y aseveró que «el 25 de abril de 2015 había menos posibilidad de ganar que el 25 de abril de 2019″.

Sin embargo, los periodistas que cubrían ayer las idas y vueltas que hubo en Casa de Gobierno, aseguran que la candidatura de Vidal estuvo sobre la mesa.

«Quiero darle tranquilidad a la gente que priorizamos hacer el equipo más competitivo; la confianza entre Horacio Rodríguez Larreta (jefe de Gobierno porteño), María Eugenia y Mauricio, permite que siempre se puede conversar todo», sostuvo Peña, quien aseguró: «No se pensó en cambios de gabinete porque estamos contentos con este equipo».

«La transformación que estamos haciendo es por primera vez profunda y estructural; si uno mira desde la coyuntura vemos que no estamos con los resultados que queremos, pero hemos llegado al equilibrio fiscal, hemos saneado el Banco Central y las cuentas públicas de las provincias y logramos un inédito apoyo internacional», detalló

«Estoy conforme con un gobierno que se animó como pocos en nuestra historia a hacer todas las transformaciones profundas», abundó.

Sobre cómo los otros países observan a la Argentina, Peña expresó que «el mundo mira el proceso de la Argentina y de ahí toma sus recaudos», pero consideró importante que «se confirme adonde quiere ir el país», señalando que la disparada del dólar, el riesgo país y la caída de las acciones argentinas en Wall Street son producto del miedo al «cuco», que sería el regreso del kirchnerismo al poder. Peña debería considerar el factor «Macri», que toma deuda, administra pésimamente y no tiene forma de pagar el monumental endeudamiento que tomó en apenas tres años.

La única autocrítica que esbozó el funcionario fue admitir que «proponer metas de inflación ambiciosas con un plan fiscal no ambicioso fue un error, lo hemos dicho, y hubo factores no vistos previamente», como la sequía, la excusa de siempre.

No obstante, advirtió que «hablar de descontrol es un error; el tipo de cambio está por debajo de la inflación», y acerca de las bruscas variaciones del dólar señaló que «no estamos acostumbrados al tipo de cambio flotante…es un proceso delicado». Hay que ser muy cínico para no marcar que el dólar se disparó casi un 400% durante su gestión y sólo en la última semana ascendió 4 pesos, algo así como un 8 o 9%.

Otro capítulo es el «Plan Parche», una estupidez superlativa que pretende controlar la inflación descontrolada con el control del precio de 64 productos. Sobre el tema dijo que «estamos implementándolo; queremos ser muy responsables en este contexto delicado y ayudar a la gente que más lo necesita».

Agregó que «entender que esta dificultad del corto plazo está vinculada con los problemas estructurales tiene un sentido, y que el desafío del camino va a ser más fácil. Somos una de las economías más frágiles pero estamos haciendo los deberes que otros ya hicieron hace 20 años, como Uruguay o Chile».

Finalmente, en un día como ayer, cuando corrieron versiones de su salida del gobierno, Peña comentó que «el de Jefe de Gabinete es un cargo muy particular, destinado a recibir fricciones».

El nivel de cinismo de Marcos Peña no solo preocupa a la sociedad y a la clase política, sus propios ministros dicen por lo bajo que «no sabe de Economía y no debería meterse en esos menesteres», algo que anoche… quedó claramente demostrado. Parafrasenado a un singular dirigente opositor, «de pedo si lee».

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