Tras un año donde los combustibles no pararon de aumentar, el mes pasado el ritmo fue prácticamente semanal, los conductores se afianzan en el uso de naftas más baratas, resignando potencia y durabilidad del motor. Es el resultado de un política sistemática de subas en los precios. Al mismo tiempo, desde la liberación del mercado ordenada por el Gobierno nacional en octubre del año pasado, la súper aumentó 70%.

Según datos oficiales sobre ventas de combustibles durante agosto pasado, los despachos de la versión súper creció 9% en un año, frente a una abrupta caída de casi 13% en la variedad premium en el mismo período, según consignó ambito.com.

Al mismo tiempo, luego de dos años, volvió a crecer en el expendio de gasoil Grado 2, más conocido como el “Diésel común”. En el análisis mes a mes, la comercialización de Gasoil barato subió 9,3%, mientras que la del gasoil Grado 3 (el Premium) avanzó 3,4%, En el caso de las naftas, la súper aumentó 4% y la premium se desplomó 6,7%.

Estas cifras ratifican que, tras la disparada del tipo de cambio y del precio internacional del crudo, se consolida la tendencia de los conductores de elegir el producto más económico, frente a la imposibilidad de costear uno de mejor calidad y rendimiento.

A casi un año de la liberación del mercado de combustibles en la Argentina -20 de octubre de 2017-, el barril de Brent pasó de u$s 57 a u$s 77 en agosto, y hoy ya se ubica por encima de los u$s 84. En tanto, en un año el dólar subió $ 17,70 a $ 37,40, apenas por debajo de la última cotización oficial a $ 38,48.

En octubre del año pasado, antes que Juan José Aranguren decida liberar por completo los precios, la nafta Súper de YPF en la ciudad costaba $ 21,70 el litro. Hoy, se paga $ 36,76, unos $15 más cara, lo que equivale a un aumento interanual de 69,36%.

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