Durante la mañana de hoy, antes de la conferencia de prensa que ofreció el triunvirato de la Confederación General del Trabajo para oponerse al acuerdo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional, la cúpula sindical mantuvo una reunión con las cámaras empresarias nucleadas en la Confederación Empresaria Argentina (CGERA), donde se firmó un documento crítico sobre el rumbo de la economía y los efectos nocivos del mismo sobre el tejido productivo, las pymes y los trabajadores.
Del encuentro participaron los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña; el senador justicialista por la provincia de La Pampa, Daniel Aníbal Lovera; el presidente de CGERA, Marcelo Fernández (CGERA) y Eduardo Fernández, presidente de APYME.
En ese marco, Daer remarcó que «luego de hacer un recorrido con los compañeros, los sindicatos y las cámaras empresariales, la central terminó de definir un documento que busca sostener la actividad de las pequeñas y medianas empresas y el trabajo de los argentinos»
Asimismo consideró fundamental «sostener públicamente este compromiso y dar el debate todos los días con el gobierno».
«Desde que empezamos a hablar hasta hoy, pasaron muchas cosas, Lo principal es la debacle de esta meseta económica que venía en decadencia pero que todos preveíamos que tendría un tropiezo importante, que lo tuvo y que aún no sabemos cómo será el próximo, que también lo habrá. Lo que si sabemos -dijo- es que las consecuencias de todo esto lo van a pagar los sectores productivos y los trabajadores», sentenció Héctor Daer
El documento se elaboró luego de varias reuniones técnicas y de discusión sobre la coyuntura, y en el mismo se le pide al gobierno “cambios profundos en la política productiva”.
Según explicaron las partes, «es un primer paso para la consolidación de un acuerdo social, que actualmente es demandado desde distintos sectores del ámbito político, social y económico», recordando el histórico pacto de 1973, entre la CGT y la CGE, que posibilitó grandes conquistas para la producción y el trabajo nacional.

En este sentido, Marcelo Fernández, Presidente de CGERA, aseguró que «este acuerdo abre un camino muy claro de unión entre las pymes y los trabajadores para defender las empresas y los puestos de trabajo».
Según detalló el referente empresario, «La intención es llevarle propuestas al gobierno para que los sectores productivos vuelvan al camino del desarrollo y el crecimiento que realmente necesitamos».
«Tenemos las ideas y las propuestas para que los diversos sectores vuelvan a ser protaginotas del mercado interno. Algo que nunca debieron dejar de ser», remarcó.
El documento, fue realizado ante la necesidad de contar con un plan de desarrollo en base a «consensos que garantice paz social y mayor equidad»
En el mismo, las entidades solicitan que “se escuchen nuestros aportes, por el bien de toda la sociedad, para construir una democracia social, con empleo, inversiones y desarrollo sostenible”
En esa línea, Eduardo Fernández, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) destacó la invitación a participar del mismo y acompaño la iniciativa. «Hemos firmado este importante documento, ratificando la importancia de la producción y el trabajo nacional», dijo.

«Los puntos peticionados que se establecen en el documento están en sintonía con los reclamos que viene haciendo nuestra entidad en los últimos dos años, como es la suspensión de los embargos de AFIP a las empresas en mora, y la administración del comercio exterior en defensa de la industria nacional», destacó.
Apyme viene sosteniendo la necesidad de declarar la Emergencia Mipyme en todo el país en virtud de la gravísima situacón quieó atraviesa el sector y ante el riesgo de una oia de cierre de empresas nacional y la consecuente pérdida de miles y miles de empleos.
Asimismo, Fernándéz remarcó la importancia de sostener el compromiso plasmado en esta rúbrica, tanto por los dirigentes de la CGT como de las cámaras empresarias presentes, en todas las instancias que se den en cuanto a entrevistas con autoridades del gobierno, para lograr los objetivos trazados en el documento que «buscan beneficiar tanto a trabajadores como a empresarios en defensa de la producción nacional y el trabajo argentino».
Otro de los reclamos importantes reflejado en el texto es por la pérdida de puestos de trabajo: “Las pymes y trabajadores pierden empleo, ingresos y salarios (cerca de 70.000 puestos de trabajo perdidos en la industria desde principios del 2016)”.
El texto agrega que “La situación actual de la economía afecta con dureza a los sectores del trabajo y de la producción, por eso es necesario encontrar políticas sectoriales transversales que puedan encaminar la situación rápidamente”.
Ante el reconocimiento del gobierno de la complicada situación económica: caída del consumo, devaluación producto de la extensa corrida cambiaria, altos índices de inflación y recesión, las entidades entienden que se profundiza la necesidad de llegar a acuerdos que tiendan solucionarlas.
Por último instaron a “convocar un diálogo de forma urgente”.
El documento:
DOCUMENTO CONJUNTO ENTRE CGT Y CGERA SOBRE LA DESIGUALDAD DE LOS SECTORES DEL MUNDO DEL TRABAJO Y DE LA PRODUCCIÓN
La Confederacion General del Trabajo (CGT), la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA) en representación de los trabajadores y de miles de PyMEs nacionales, junto a otras cámaras, reflexionamos en forma continua sobre las necesidades de nuestra sociedad en los tiempos presentes y futuros.
Debido a que priorizamos el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable, llamamos al gobierno del Presidente Mauricio Macri a reflexionar y dialogar en forma urgente.
Solicitamos que se escuchen nuestros aportes por el bien de toda la sociedad, para construir una democracia con empleo, inversiones y desarrollo sostenible en base a consensos que garanticen paz social, mayor equidad, y generación de valor para las necesidades de las familias y del Estado.
En cada uno de los ciclos de nuestra economía de las últimas décadas terminan con una balanza comercial negativa, déficit fiscal, con la necesidad de ajuste, y fuerte recesión, que afectan principalmente con dureza a los sectores del trabajo y de la producción nacional. Lamentablemente vemos, una vez más, como nuestra estructura productiva paga los costos de una política centrada en lo financiero con apertura comercial, precarizando la matriz laboral y productiva, y vislumbrando el ciclo acostumbrado, lo que nos lleva un circulo de decadencia de la llamada economía real, cuando cae la actividad, caída del nivel de empleo y de los salarios, y la baja del consumo hace caer más la actividad, y así en una espiral descendente. Hoy esto ya se manifiesta en los grandes perdedores, los trabajadores pymes y los empresarios pymes con 72.000 puestos de trabajo perdidos desde principios del 2016.
La inversión tecnológica es un anhelo y una necesidad, pero primordialmente se debe cuidar las inversiones productivas hechas y en proceso, disminuir la capacidad ociosa instalada y preservar los recursos naturales.
Hoy vemos como esas inversiones son ajenas a la producción, y el sector financiero no ayuda a la reconversión, con altas tasas de interés y bajo nivel de crédito, y los empleos que se pierden no son sustituidos por otro igual o mejor, sino que simplemente se pierden. Si se generaran las condiciones para que esas inversiones fueran efectivizadas en capital de trabajo, producción y tecnología, la tendencia se revertiría, y se crearían nuevos puestos de trabajo.
Argentina necesita políticas de Estado, que trasciendan la lógica democrática de la alternancia de los gobiernos, y para eso es necesario consensos básicos, que nacen de leyes y de tradiciones, y nosotros proponemos que esa política debe estar orientada a la Producción y al Trabajo, y no reemplazarla por otra asociada con los circuitos del sistema financiero mundial, sino servirnos de éste para nuestros intereses.
Si bien esto es a largo plazo, y las necesidades las tenemos hoy, en forma urgente, las soluciones coyunturales deben dar cuenta de que nos acercamos a nuestro objetivo, y no que nos alejamos de él. La deuda no productiva de hoy, es el déficit fiscal de mañana, y tenemos experiencia en cómo esto termina.
Hoy los trabajadores sufren pérdida de empleo, de salario real y de derechos, y los empresarios PyMEs pérdida de actividad, de su capital, y de su empresa, en manos de un mercado interno que baja el consumo y de una competencia externa desleal y feroz.
Mientras los países desarrollados refinan y fortalecen sus instrumentos de política comercial externa proteccionista, planteando una guerra comercial sin precedentes en los últimos 25 años para preservar sus fuentes de trabajo, presenciamos en nuestro país un esquema oficial de negociaciones económicas internacionales con bajo nivel de defensa del interés productivo nacional, y el impacto negativo de una apertura, sin antes hacer una tarea de mejora de la estructura productiva indispensable para competir en y con otros mercados.
Sobre pretextos presupuestarios y un enfoque fiscalista a muy corto plazo, se debilita la plataforma científico-tecnológica, indispensable para el desarrollo de nuestra estratégica soberanía industrial productiva de mejora de la competitividad, la cual indiscutiblemente elevaría el ingreso fiscal del Estado de manera sostenida.
El futuro cercano no se presenta promisorio, los más optimistas presagian 6 meses de mayor recesión, lo que traerá un exponencial cierre de empresas y caída del empleo.
Resulta necesario tomar medidas urgentes y anticíclicas para preservar el aparato productivo que tenemos, ya que las inversiones, como algunos esperaban, no vinieron a remplazar la existente.
De esta situación se sale por el camino del trabajo y de la producción nacional, sendero que debemos encarar cuanto antes con seriedad, y ajustados al desarrollo y a los nuevos modelos productivos y tecnológicos.
Por todo lo expuesto proponemos, entre otras, las siguientes ideas:
1. Pensar la sociedad como un conjunto y no reducida a un sector.
2. Suspender de manera Inmediata los embargos de AFIP a las cuentas de las PyMEs por deudas.
3. Reordenar la política financiera-monetaria para hacerla compatible con la demanda de las PyMEs Nacionales y al servicio de la producción.
4. Diseñar programas de rápida implementación para el sostenimiento del empleo en las empresas y PyMEs.
5. Retomar una política administrada de comercio exterior, teniendo como eje la defensa del trabajo y la producción nacional.
6. Elaborar políticas segmentadas de tarifas de los servicios públicos, para mantener la actividad productiva.
7. Hacer una amplia convocatoria desde el gobierno y en todos los niveles del Estado y con todas las fuerzas políticas, del trabajo, empresarias, académicas, para elaborar un proyecto que trascienda a los gobierno y sea el eje de las decisiones a tomar.