La justicia no siempre hace honor al conjunto de valores esenciales que supone debe garantizar a la sociedad: respeto, equidad, igualdad y la libertad.
Tal es el caso de Jano, un menor de apenas 5 años que por la arbitraria decisión de la Jueza de familia N°5 de La Matanza María Petrona Martínez, fue separado deliberadamente de su madre, Valeria Sainz, quién había denunciado en reiteradas oportunidades a su marido por amenazas, malos tratos y golpes, tanto a ella como al pequeño Jano.
Repentinamente la magistrada separó a Valeria de su hijo, esgrimiendo que no permitía que vea a su padre cuando el propio niño ya no lo quería ver, harto de sufrir lesiones. Ya pasaron más de 50 días desde que Jano fue arrancado del jardín y separado de su madre.
Valeria atraviesa una situación que solo conocen y son capaces de comprender aquellos a quienes le fueron arrancados alguno de sus hijos y vive atormentada por la distancia que la separa del pequeño Jano.
Cansada de recibir golpes y maltratos físicos y psicológicos propinados sistemáticamente por su marido Javier Otranto, la justicia, en lugar de contenerla y darle una solución a su problemática, la separó violentamente de su hijo sin mediar una explicación que sustente semejante decisión.
56 días atrás, la Jueza María Petrona Martínez llegó al jardín al que asistía Jano y se lo llevo a la fuerza, el niño lloró, pero no hubo caso, el niño fue brutalmente extraído de su grupo de compañeros y amigos y terminó hospitalizado, producto de su incontenible y desolador llanto, en el Hospital Italiano. En este marco su madre se enteró lo que estaba aconteciendo con su hijo.
Valeria tuvo que atravesar un momento tormentoso al enfrentarse a la magistrada, quien en forma personal y ejerciendo violencia física, le impidió ingresar a la sala donde su pequeño se ahogaba en llanto.
Esta increíble y desgarradora historia aún no encuentra correlato en la significación de la palabra justicia. La desolada madre pide la recusación de la jueza y pese a contar con el apoyo de varias organizaciones de derechos humanos, aún no consigue que un tribunal de alzada se expida en su requisitoria.
El padre de Jano, además de golpear a su mujer Valeria y a su propio hijo, también ejerció una brutal violencia contra otros familiares, así provocó graves heridas en su cuñado y otros miembros de su familia, Otranto es un violento irrecuperable -al menos hasta el momentos- y la castigada por sus bestialidades terminan siendo sus victimarios, Jano y Valeria, ahora también vícitmas de la violencia institucional ejercida por una magistrada entrada en años que no muestra la más mínima sensibilidad ante esta madre y su hijo a quienes somete a un dolor mayor que el que provocó la denuncia original.
El caso de Valeria se ha virilizado y repercutido en las redes sociales donde se organizan campaña de apoyo y solidaridad para esta madre que inexplicablemente, hace más de 50 días no puede despertar a su pequeño para llevarlo al jardín a jugar con sus amigos, como debería ser la realidad de un chico de 5 años como Jano.
El menor quedó, por decisión de la insensible magistrada, bajo la custodia de su abuela paterna, madre del violento hombre que arremetió contra él, su mama, su tío y otros miembros de su familia. Jano sufre a diario, ya que no desea estar con su abuela y extraña a su madre a quien la “justicia” le arrancó de sus brazos.

































