El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ratificó por unanimidad de los 41 concejales la retirada de la máxima distinción que otorga la ciudad, la Medalla de Oro, a la infanta Cristina. De hecho, la retirada se votó en primera instancia el pasado mes de enero durante una comisión de Presidencia, pero el contexto del pleno, en un salón del edificio consistorial que se llama de la Reina Regente, ha sumado solemnidad a la decisión.

El pleno ha ratificado también conceder el galardón a la expresidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, fallecida el pasado mes de febrero. Una medalla a título póstumo propuesta por los grupos de CiU y ERC que el portavoz del Gobierno de la alcaldesa Ada Colau, Gerardo Pisarello, ha defendido por la trayectoria de Casals de “defensa cultura y lengua catalanas, compromiso valores republicanos, carácter abierto y plural”.

Pero además el jueves el Pleno del Ayuntamieto de Cervera (Lleida) ha declarado persona non grata al rey Felipe VI y a todo el conjunto de la monarquía española, decisión que contó con el respaldo de 8 de los 13 regidores (concejales) que componen el gobierno municipal.

Un dato curioso es que la sucesora a la corona, la princesa Leonor de Borbón, ostenta el título de condesa de Cervera, al igual que su padre cuando todavía era heredero al trono de España.

El primer edil de Cervera, Ramon Royes, ha explicado, que “la monarquía es una institución anacrónica y desfasada. No tiene ningún sentido que una persona tenga privilegios por el único hecho de pertenecer a una familia determinada” afirmó el regidor.

Royes ha cargado contra el jefe de Estado denunciando que “su actitud respecto a Cataluña hace que no nos sintamos identificados con la Corona, nos desprecian constantemente, y tampoco han buscado ninguna solución al sufrimiento de las personas en catástrofes como la crisis económica o la crisis de los refugiados”.

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