Una vez que ambas comisiones emitan dictamen este martes, la iniciativa, que deroga las leyes Cerrojo y de Pago Soberano y ya tiene media sanción de la Cámara baja, será debatida en sesión el miércoles de la semana que viene.

En un plenario de comisiones realizado en el Salón Azul de la Cámara alta, que duró nueve horas, los senadores recibieron la visita de distintos expertos, que opinaron sobre el proyecto que incluye los acuerdos con los holdouts y autoriza al Ejecutivo a un endeudamiento por 12.500 millones de dólares.

El primero de la larga lista de invitados en hablar fue el primer ministro de Economía del gobierno de la Alianza, José Luis Machinea, quien al sostener una postura favorable a la iniciativa gubernamental, advirtió que «no tener acceso al crédito internacional a largo plazo es un problema para el desarrollo».

En cambio, Pablo López, secretario de Finanzas durante parte de la última presidencia de Cristina Kirchner, afirmó que «los beneficios de arribar a este acuerdo son etéreos» y que el proyecto de ley «no da garantías de que esto resulte una solución definitiva a este conflicto».

La ronda de entrevistas a economistas y expertos se realizó luego de que la semana pasada los senadores recibieran a los gobernadores, de quienes también escucharon sus opiniones sobre la iniciativa gubernamental, así como a dirigentes sindicales y directivos de cámaras empresarias.

Una de las expositoras invitadas, la expresidenta del Banco Central Mercedes Marcó del Pont, subrayó que «ha habido por parte de este nuevo gobierno la decisión estratégica de plantear un esquema de crecimiento altamente sustentado en el endeudamiento externo, no en infraestructura, sino para financiar el desequilibrio fiscal».

«No hay antecedentes en el mundo de países que hayan crecido a partir del endeudamiento externo. El endeudamiento siempre ha sido instrumento de desindustrialización y pauperización», sostuvo.

En cambio, el economista Mario Blejer, también expresidente del Central, señaló que «hay compatriotas que creen que no hay forma de utilizar el crédito externo para financiar proyectos de infraestructura, lo que significa que nos considerarnos a nosotros mismos como alguien que no sabe controlar sus finanzas».

«Es como decir no hagamos una ruta para que no haya accidentes . Debemos olvidarnos de ese tipo de argumentos», aseveró tajante.

También cuestionó a quienes reivindican los canjes de 2005 y 2010, así como el pago al FMI y los acuerdos con Repsol-YPF, el Ciadi y el Club de París, al señalar que «si usted tiene construido un 75 por ciento del puente eso no es nada», porque «lo que se necesita es construir el otro 25 por ciento».

«Esta transacción no incrementa la deuda y en la práctica disminuye el endeudamiento», sostuvo también Blejer y agregó que «muchos dicen que se está tomando nueva deuda y se la está incrementando, pero eso es porque consideran que la deuda con los buitres no existe, lo cual es un error».

A su turno, la exministra de Economía bonaerense Silvina Batakis señaló que «es necesario es que la Argentina cierre el capítulo», porque «cada vez va siendo más difícil acordar con los que quedaron afuera de los canjes», y resaltó que «con estos acuerdo se resolvería el 91% de los casos que están afuera», es decir el 7% de acreedores no reestructurados en 2005 y 2010.

«Esta es deuda para pagar deuda, pero abre un capítulo para que la Argentina consiga financiamiento en el exterior, y hay que ver en el futuro si la Argentina lo usará bien, para construir la Argentina con desarrollo sostenible», planteó Batakis.

La exfuncionaria de Daniel Scioli resaltó que se debe «poner especial énfasis sobre a qué tasas» el país obtendrá financiamiento a partir de este acuerdo.

Sobre este punto, Martín Redrado, expresidente del Banco Central e integrante del equipo de asesores económicos del Frente Renovador, sostuvo que «países como Chile y Colombia han tomado créditos en el primer trimestre de este año al 2, 3 y 4 por ciento anual, y Brasil, con todos sus problemas, al 6,25, en títulos a 10 años», pero señaló que «resolviendo el problema de los fondos buitres, probablemente la Argentina se ubique al nivel de países como Jamaica o Egipto, que tienen intereses de 7,5%».

«Esto no es satisfactorio. La Argentina debería ir a tasas más cercanas a los de la región», planteó y señaló que el interés está determinado por la emisión de «12.500 millones de dólares» autorizada en el proyecto, monto que a su criterio «no alcanza para este año».

«Si salimos a tomar tanta plata es muy difícil que los costos de financiamiento bajen», aseveró Redrado y sostuvo que este «es un acuerdo complejo, con costos implícitos que señalan algún tipo de preocupación».

«No obstante yo creo que no cerrar significa que los costos serían más altos que los beneficios. Pero hacia adelante hay que preguntarse el por qué y el para qué de este financiamiento», planteó el economista y advirtió que «no es automático que elo hecho de resolver el tema de los fondos buitres permita bajar el costo del financiamiento».

Entre los expositores también estuvieron los expresidentes del Central Juan Carlos Fábrega y Javier González Fraga; el abogado constitucionalista y exconvencional constituyente Alberto García Lema y el exprocurador general del Tesoro durante la presidencia de Néstor Kirchner, Osvaldo Guglielmino.

También, el abogado e historiador Roberto Cortes Conde; el economista Daniel Heymann, y el abogado Beinusz Smukler, entre otros.

print