La Iglesia de Francia envuelta en un escándalo por abuso sexual de menores

Numerosos testimonios han reflotado las denuncias contra varios miembros de la Iglesia Católica de Francia por abusos sexuales sobre los que la jerarquía eclesiástica ha guardado silencio durante más de dos décadas. El tema está en la primera plana mientras los obispos se reúnen desde hoy en Lourdes

El cardenal Barbarin, obispo de Lyon, uno de los involucrados en el escándalo que sacude a la iglesia católica francesa. (Crédito foto: EPA)

La Conferencia Episcopal francesa inicia este martes su reunión de primavera en Lourdes marcada por un grave escándalo de pederastia. Las denuncias de varias víctimas contra el sacerdote Bernard Preynat han desembocado en una investigación preliminar de la fiscalía por la presunta ocultación de la jerarquía y un movimiento ciudadano sin precedentes.

Ya hay 55 testimonios creíbles sobre los abusos del cura, que ha seguido en contacto con menores de edad hasta el año pasado, a pesar de que las denuncias contra él se iniciaron en 1990.

El primer ministro Manuel Valls ha exigido al cardenal de Lyon Philippe Barbarin que “asuma sus responsabilidades”, pero el prelado ha negado las acusaciones en una conferencia de prensa paralela a la reunión eclesiástica. “Jamás he encubierto actos de pederastia”,afirmó según informó la agencia France Presse.

Alexandre, que tiene hoy 41 años, es una pieza clave de este escándalo. Víctima de los abusos del padre Preynat cuando era un boy-scout del llamado Grupo Saint-Luc reencontró al cabo de los años al cura ejerciendo labores pastorales con menores. De nada habían servido las denuncias.

La jerarquía católica de Francia, como ha ocurrido en otras ocasiones, se había limitado a cambiarle de destino varias veces desde 1991, pero otros niños y jóvenes seguían a merced de sus tocamientos y violaciones.

Otra pieza clave es François Devaux, hoy empresario de 37 años, uno de los fundadores de la asociación La Palabra Liberada. Su familia denunció al cura en 1990. En 2013, a través de Google, supo que el pederasta seguía en contacto con menores y se mostró indignado con la inacción de la jerarquía católica francesa.

Hoy día las novedades son que el padre Bernard Preynat ha admitido los hechos ante un juez el pasado 27 de enero, que la fiscalía abrió una investigación por “no denuncia o información de agresiones sexuales contra menores de 15 años por parte de una persona con autoridad sobre ellos y por haberles puesto en peligro” y que las víctimas han constituido una asociación (La Palabra Liberada) que en solo tres meses ha logrado 55 testimonios lo que permitió movilizar a los medios y la sociedad.

Las víctimas se quejan de que Philippe Barbari, cardenal de Lyon desde 2002, no ha hecho nada sobre el caso y que solo al final ha reaccionado de manera lenta y tardía. “Las denuncias datan de 2009 y fueron archivadas por la justicia”, se defiende el cardenal en una nota de prensa en la que asegura estar dispuesto a colaborar con la investigación. Este ha sido, para las víctimas, un “silencio orquestado” que hay que romper.

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