El Papa rompe el curso de la historia: se reunira con el patriarca ortodoxo ruso

Casi 1500 años debieron pasar para que un Papa tomara la decisión de promover un acercamiento con la Iglesia Ortodoxa Rusa, separada de Roma tras el cisma del año 1054. La divisón se remonta al siglo 4 después de Cristo. Francisco y Kiril se reunirán en febrero en Cuba

El Papa Francisco sigue dando pasos en su papado que serán recordados como atrevidos e impensados por sus alcances y consecuencias. El año 1054 marcó un punto de inflexión cuando las profundas divergencias registradas en el seno de la Iglesia Católica, dividida desde el siglo IV antes de Cristo,  derivaron en un cisma que dio origen a la Iglesia Ortodoxa Rusa que funciona como una suerte de iglesia paralela.

Hoy, después de casi 1.500 años de division, decidió dar un golpe de timón al curso de la historia al concertar una audiencia con el Patriarca Kirill, primado de la Iglesia Rusa, encuentro que tendrá lugar el próximo 12 de febrero en Cuba, como antesala de la visita que el Santo Padre realizará a Mexico días más tarde.

Según detalla hoy el periodista Eduardo Febbro en el matutino Página 12, Francisco y Kirill se encontrarán en el aeropuerto de la capital cubana y firmarán una declaración conjunta pactada, al igual que la cumbre, en un tercer país y en el más absoluto de los secretos desde hace varios meses.

“Este encuentro de los primados de la Iglesia Católica y de la Iglesia Ortodoxa Rusa, preparado desde hace tiempo, será el primero en la historia y marcará una etapa importante en las relaciones entre las dos iglesias”, precisó el Vaticano en un comunicado conjunto de la santa sede y el patriarcado de Moscú.

El pontífice y el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa tendrán “un coloquio personal en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana”, el cual se “concluirá con la firma de una declaración común”, precisó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

El encuentro que marcará la apertura de un  nuevo capítulo en el curso histórico del Vaticano debe ser inscripto en la lista de logros personales del Papa Francisco desde que llegó al trono de San Pedro.

Un hecho sin dudas histórico fue su intervención, aguda pero tambien de bajo perfil, que permitió destrabar el conflicto entre los Estados Unidos y Cuba y abrio las puertas para que hoy ambos países esten en camino de restablecer plenamente las relaciones diplomáticas y comerciales, después de más de 50 años de enfrentamiento.

Ahora se trata del acercamiento entre ambas iglesias que estará enmarcado, además, en el grave conflicto que hoy enfrenta a Rusa y Ucrania y en el que las iglesias de ambos estados juegan un papel político importante.

La Ortodoxia Rusa, obviamente, defiende los intereses de Moscú mientras que la Iglesia Greco-Católica Ucraniana responde a Roma y mantiene su defensa irrestricta a los denominados revolucionarios ucranianos que buscan evitar la injerencia rusa en su asuntos internos.

Francisco deberá entonces caminar por una suerte de “delgada línea roja” para que el conflicto de intereses que alcanza a todas las partes no afecte el sentido y los resultados a futuro que se esperan de esta cumbre histórica con el Patriarca Kiril

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