Las protestas contra el aumento de las tarifas de transporte en las dos principales ciudades de Brasil, São Paulo y  Río de Janeiro, terminaron con graves disturbios. En ambas ciudades los actos comenzaron pacíficos y reunieron partidos políticos, estudiantes y movimientos sociales, pero acabaron repitiéndose escenas ya habituales en las manifestaciones contra el encarecimiento del billete de autobús y de tren: la policía disparó bombas de gas lacrimógeno y agredió manifestantes mientras que jóvenes con el rostro cubierto destrozaban autobuses y oficinas bancarias y montaban barricadas.

En São Paulo, donde ya se ha convocado una nueva manifestación para el próximo martes, fueron detenidas 17 personas y hubo varios heridos, entre ellos policías y activistas. En Río, un grupo de manifestantes atacó a policías con cócteles molotov y piedras. Los agentes respondieron con bombas de gas causando el pánico en los alrededores de una de las principales estaciones de tren de la ciudad.

La subida de tarifas en São Paulo fue anunciada a finales de año por el alcalde Fernando Haddad (del gobernante Partido de los Trabajadores, PT) y el gobernador del Estado, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). El precio del billete de autobús, tren y metro subirá de 3,50 reales (casi 90 centavos de dólar) a 3,80 reales (cerca de 95 centavos de dólar) a partir de este fin de semana.

La anterior subida de las tarifas en São Paulo se produjo hace un año y entonces el MPL también salió a la calle, aunque las protestas acabaron marchitándose. Esta vez, sin embargo, a los actos se unieron los protagonistas de una gran movilización exitosa de 2015, la de centenares de estudiantes que consiguieron paralizar el cierre de 92 escuelas tomando los centros educativos y las calles durante semanas.

En Río de Janeiro, el Ayuntamiento también anunció un aumento de 3,40 hasta 3,80 reales, en las tarifas de autobús y los viajes en trenes y barcas, gestionados por el Estado, también se encarecieron. En enero de 2015, la ciudad ya había subido el billete de 3 a 3,40 reales bajo la promesa de instalar aire acondicionado en todos los autobuses.

El objetivo no fue cumplido, y hoy solo el 58% de los autobuses están climatizados. Tanto el Estado como la ciudad de Río están gobernados por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado de la presidenta Dilma Rousseff.

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