El caso más paradigmático es el de la harina, aunque no es el único, y puso en alerta a los comerciantes que demandan el insumo. Lo cierto es que desde el sector molinero volcaron la responsabilidad por esta suba de los precios al presidente electo, Mauricio Macri, que preocupado por la disputa política durante la campaña electoral dejó de lado la prudencia que requieren los avatares de los negocios.

La ecuación en el caso del trigo está inundada de problemas y especulaciones, donde intervienen más de una variable: las retenciones del 23% a la exportación, las restricciones para ingresar al mercado externo (cupos), o el retraso del tipo de cambio que denuncian los exportadores.

En medio de un año electoral, los políticos están atentos a los reclamos de uno de los sectores más productivos del país y principal generador de divisas genuinas. Pero las ansias por tener beneplácito de los ruralistas generaron una consecuencia lateral que puso en alerta a comerciantes y consumidores.

«Hay que tener cautela cuando hablamos de commodities. Los productores toman sus propias decisiones», dijo a este medio días atrás el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (Faim) Diego Cifarelli, cuando se lo consultó por el inicio de la disparada de los precios.

El productor triguero viene denunciando dificultades desde 2006 cuando el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, anunció el cupo de exportaciones para abastecer la demanda del mercado interno e intentar bajar el precio local de la harina. Además, el exportador paga un 23% de retenciones que recauda el Estado, por lo tanto, si ese impuesto se elimina, el precio que recibe el exportador automáticamente aumenta un 23%, y al modificarse el ingreso por vender en el exterior, también va a buscar el mismo ingreso de sus clientes internos, con lo cual subirá el valor automáticamente en ambos casos, y es lo que ya está ocurriendo.

¿Por qué? Porque si el mercado interno no quiere pagar el valor que ofrece el mercado externo es simple: como la demanda exterior es alta y como Macri promete abrir todas las exportaciones (eliminar los cupos que rigen por estos días) directamente volcará su producción afuera, que le pagarán el precio más alto que el que rige acá, por la política de las retenciones.

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«Cuando te informaron que van a sacar las retenciones, entonces el productor piensa ‘o guardo el trigo o ya te lo vendo con el 23 por ciento'», que estuvo incluido en el precio, explicó Cifarelli. Lo mismo sucede con el anuncio de una devaluación: si hoy se está liquidando con un dólar a $ 9,60, pero se estima que en tres semanas pasará a por lo menos $13, el vendedor prefiere esperar o vender desde ahora con un dólar ajustado.

«Si te están diciendo que tu precio va a valer más caro afuera en 3 semanas no lo vendo o incluyo el aumento ahora. El shock de confianza es una terrible mentira, el empresario sólo quiere ganar plata. No son políticos», aseguró a El Destape, Jorge Alonso, dueño de una panificadora cordobesa que ya padece un aumento del 50% en la bolsa de harina en la última semana.

El comerciante confirmó que la bolsa de 50 kilos que costaba 145 pesos a comienzos de noviembre, pasó a valer $ 210 el 11 de noviembre. «Por lo que comentan los molineros es por lo que generó la expectativa de la devaluación», señaló Alonso.

También el secretario de la Cámara de Fabricantes de Pastas y Afines de la provincia Córdoba, Aldo Ferreyra, dijo a este medio que otros insumos muestran la misma situación que la harina: «Aumentaron los conservantes que se pagan en dólares, el polietileno, pero lo que más aumentó fue la harina», confirmó.

«Desde el 2014 que no aumentamos la pasta, pero ahora la aumentamos un 12 por ciento (venta al público) porque la rentabilidad cada vez es más chica. Es un drama para nosotros que no hacemos un colchón como los que venden insumos al escuchar los anuncios electorales», señaló el dirigente.

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