Agustín D'attellis, economista

El contexto económico internacional se tornó muy adverso para la economía argentina. Frente a la expectativa de fin de tasas de interés bajas en los Estados Unidos, los capitales internacionales comenzaron a migrar hacia ese destino, en un comportamiento de flight to quality anticipado, que presiona a la devaluación de las monedas de las economías en desarrollo. Asimismo, la expectativa de un dólar fuerte, genera una dinámica descendente en los precios de los commodities, afectando el ingreso de dólares comerciales vía precio. Por otra parte, el escenario recesivo presente en nuestros principales socios comerciales, afecta la generación de dólares comerciales vía cantidades. La combinación de todos estos factores, en una situación ya planteada de restricción externa agrava aún más las condicionalidades que la misma impone. Alejarla, en el corto plazo, implica generar dólares a través de otros dos canales alternativos, el financiero y el de inversiones. En el caso de las emisiones de deuda, y la generación de dólares financieros que esto implica, la Argentina debe enfrentar una tasa de interés muy por encima de lo que marcan sus fundamentals macroeconómicos, debido al conflicto con los fondos buitre. Por otra parte, caer en el ingreso de dólares financieros, podría revertir la situación de desendeudamiento y plantear condicionamientos a futuro. En el caso de la atracción de inversiones, deberán crearse mecanismos específicos para las mismas, dadas las limitaciones que plantea hoy el mercado cambiario y las restricciones sobre el giro de utilidades. Gran parte del esfuerzo en este sentido debe apuntar a capturar el ahorro doméstico, del orden del 28% del PBI, y canalizarlo hacia inversión productiva, quebrando la persistente dinámica de fuga de capitales.

En el corto plazo, la estrategia de política económica que implica el fortalecimiento del mercado interno resulta exitosa. Frente a una recesión acumulada de aproximadamente 60% anual del Real en Brasil, y una recesión que apunta a casi -3% de caída del PBI brasileño para el año en curso, la Argentina proyecta un crecimiento de entre 1% y 2%, según la medición que se considere. Esto se ha logrado con políticas de ingresos, poniendo a la distribución en el centro de la escena, y estimulando la demanda agregada vía consumo, que representa el 60% de la misma. La clave de aquí en adelante está en relajar la restricción externa, de manera de permitir que la producción y la ampliación de la capacidad productiva, acompañen el crecimiento de la demanda. Para mantener fortalecido el mercado interno, condición necesaria para el impulso a la inversión, es fundamental mantener la estabilidad cambiaria, a la vez que ir reduciendo la tasa de inflación, a través de un trabajo de estudio de formación de precios a lo largo de las cadenas, con regulación de parte del estado y estímulos a la desconcentración.

También será importante poner orden al frente financiero, cerrando el conflicto con los fondos buitre, defendiendo el interés nacional y manteniendo la soberanía económica. En este sentido, las adhesiones internacionales que la Argentina recogió el último tiempo, junto a los fallos favorables en instancias superiores de la justicia estadounidense, y la amplia mayoría por la cual en Asamblea de la ONU se aceptó el documento de nueve principios, que limita el accionar de estos fondos, impulsado por nuestro país, permitirán mayor poder de negociación. La Argentina presenta un liderazgo Internacional, no solo en el planteo de esquemas de reestructuración de deudas soberanas, sino también en todo lo referido a regulación de los mercados financieros internacionales.

Con posterioridad a la crisis internacional gestada en el sistema financiero norteamericano, no solo el debate sobre la regulación financiera tomó el centro de la escena, sino también surgieron debates históricos, con diferentes visiones acerca del funcionamiento de la economía. Una gran división puede trazarse entre los conceptos desarrollados por las escuelas de pensamiento ortodoxo y aquellas que conforman la heterodoxia. En América Latina resulta clave, dadas las estructuras productivas de los países que forman parte de la región, la profundización de las líneas de pensamiento que dentro del cuerpo teórico heterodoxo se desarrollan.

Entre ellas podemos destacar: el estructuralismo latinoamericano, la escuela postkeynesiana, y la teoría de la regulación. Sobre estos ejes se desarrolló la semana pasada en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), el I Congreso de Pensamiento a Económico Latinoamericano. En este ámbito se plantearon paneles integrados por importantes exponentes de las diferentes áreas temáticas vinculadas al desarrollo económico, a la distribución del ingreso, los temas productivos, las finanzas, entre otros. Es muy importante para la etapa que viene crear estos ámbitos de discusión, no solo para las necesidades de la etapa que viene -donde la integración regional será fundamental-, debatir y abordar todas estas temáticas desde un punto de vista en esencia latinoamericano, en contraposición a las líneas de pensamiento económico dominadas por la escuela ortodoxa. Asimismo, será de gran importancia en adelante plantear estos debates en el ámbito académico, que pretendió ser dominado por una línea de pensamiento único a lo largo de varias décadas. En pos de la mejora del bienestar común, bienvenido sea el debate económico y la creación de estos ámbitos de discusión y estudio.

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