Por @gabrieleiriz

En una entrevista exclusiva, el Subsecretario de Industria Comercio y Minería de la Provincia de Buenos Aires, que además es coordinador de Desarrollo Económico en la Fundación DAR, Sergio Woyecheszen, revelño que el objetivo de Daniel Scioli, en caso de resultar electo presidente, es “duplicar la productividad articulando acciones que permitan mantener una demanda efectiva pujante”

Además, descartó de plano que para pasar a una etapa de desarrollo haya que devaluar o bajar salarios, tal como lo sugirió Miguel Kiguel, asesor económico del candidato por el Frente Cambiemos, Mauricio Macri, y ex subsecretario de Finanzas durante el menemismo.

En diálogo con este medio, Woyecheszen brindó precisiones en relación a los lineamientos para el desarrollo económico y productivo de la Argentina plasmados en el libro que presentó el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, en el marco del Consejo de las Américas.

Woyecheszen

En un acabado análisis el economista sostuvo que “que el principal problema de la argentina, visto en perspectiva en los últimos 70 años, es que al país le costó sostener un proceso de crecimiento con generación de empleo y distribución del ingreso. Los tres elementos en conjunto a lo largo del tiempo terminan inevitablemente, cada ocho o diez años, chocando contra la restricción externa, que tiene que ver con la falta de dólares para sostener el proceso de desarrollo”

Durante la entrevista radial, el funcionario explicó que en el equipo del actual gobernador bonaerense “vemos que el salto necesario para lograr quebrar esta imposibilidad aparente que tiene la argentina para sostener un proceso de crecimiento y desarrollo a lo largo del tiempo es posible combinando acciones que implican meterse en la estructura productiva de modo que permita sostener una demanda efectiva pujante. Lejos de propiciar un ajuste, lo que planteamos es acelerar la demanda efectiva y articular, como se viene haciendo a lo largo de estos años donde la industria no viene acompañando por la difícil situación internacional, vía el Estado compensando a través de distintos programas como el PRO.CRE.AR o el Ahora 12 que permiten motorizar la economía utilizando pesos”.

Aunque reconoce que este no es el escenario ideal, porque en ese esquema falta una parte que tiene que ver con la industria fuerte que genera empleo y empuja la innovación.
“Es imperioso propiciar el sostenimiento de una demanda efectiva pujante combinada con un cambio estructural necesario en la estructura productiva para que ese sostenimiento de la demanda sea sostenible”, detalló.

“La estructura productiva argentina -explica Woyecheszen– tiene un valor agregado promedio relativamente bajo en la materias primas, lo que implica que nuestras exportaciones tienen poco valor agregado, esto sumado a una situación que según parece vino para quedarse, que es el bajo precio de las commodities, dada la fortaleza del dólar, sumado a la necesidad de importar muchísimas partes y piezas para sostener el crecimiento fundamentalmente en la industria producen un desequilibrio en la balanza comercial.
La situación es más que proporcional, porque cuanto más crecen la economía y la industria, más crecen las importaciones. La elasticidad de las importaciones a producto es de 1,8 y con la particularidad que las importaciones son cada vez más tecnológicas. Hoy vemos que la tonelada promedio de exportación argentina asciende a un valor de 800 dólares y la tonelada importada a cerca de 2000. Nuestro programa apunta a quebrar eso”, sostuvo.

“Para potenciar la productividad -detalló- trabajamos con 36 sectores de la actividad industrial que agrupamos en 14 cadenas de valor y 38 economías regionales y en este sentido venimos trabajando junto con el equipo de José “Pepe” Scioli, presidente de la Fundación DAR, en un esquema diferenciado para cada una de estas cadenas. Esto se traduce en un sistema de beneficios fiscales y crediticios a través de una banca de desarrollo que ya anunció oportunamente Daniel Scioli”, afirmó el economista.

Consultado sobre la aplicación de retenciones a las exportaciones agropecuarias, Woyecheszen dijo que “la quita o reducción en las retenciones no puede ser indiscriminadamente” y puso como ejemplo la producción de peras y manzanas en el valle de Río Negro. “si miramos esta actividad en particular, vemos que las retenciones dado el precio internacional no son el problema del sector. Si uno se mete en la cadena observa que hay un impedimento en el acceso a la tecnología, que si se lo soluciona, es factible duplicar el rendimiento y la producción de frutas en el Valle. Al mismo tiempo existe un problema de financiamiento extremadamente caro y también de logística que incrementa sustancialmente los costos. Pensar que la solución es quitar los aranceles de un plumazo es un grave error”, afirmó.

“Hay que mirar el poder hacia adentro de la cadena de valor -sostuvo Woyecheszen– no es lo mismo el pequeño productor que no tiene quien lo represente, con la cadena de comercialización final que en algunos casos se queda con el 70 o hasta el 80 por ciento de la rentabilidad de toda la cadena. Por esto, lo cierto es que una quita de aranceles a las 38 economías regionales nunca va a llegar al pequeño productor, esto ya lo vimos con las frutas y los lácteos donde el gobierno nacional hizo un esquema de estas características y al final no le llegaron ni cincuenta centavos al pequeño productor. Esto hay que pensarlo de otra manera”, explicó.

“Nuestro programa está orientado en trabajar un plan de desarrollo que permita agregar valor. Para esto ya estamos proyectando obras de infraestructura en términos viales; caminos rurales; ferrovías; hidrovías; en algunos casos duplicar la capacidad operativa de algunos puertos; corredores bioceánicos y por supuesto el financiamiento, desde el subsidio a pequeños productores o la economía popular, que en más de un 80 por ciento no tiene acceso a un crédito, hasta otros de altísimo valor que hoy son complicados de acceder dentro del mercado argentino que tienen que ver con inversiones que alcanzan los mil millones de dólares a devolver a 30 años y que son funciones propias de bancas de desarrollo en las que estamos trabajando”.

Según detalló el funcionario, el plan final para los próximos años es “duplicar el producto bruto interno. De acuerdo a los números que estamos manejando la Argentina podría estar creando no menos de 400 mil nuevas pequeñas y medianas empresas y 4,5 millones de puestos de trabajo, en el marco de la recuperación en términos de eslabonamientos productivos e innovación a lo largo de todas estas cadenas de valor con las que estamos trabajando”, concluyó

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