Las recomendaciones llegan para suplir algunas falencias a la hora del acopio de soja, trigo y en épocas cercanas a los granos de invierno que ya se exportan.

Según cálculos promedios de campañas anteriores, la cosecha de soja y maíz obtuvo pérdidas de 2,27 y 1,27 millones de toneladas respectivamente. Esto se tradujo en pérdidas de miles de dólares que aún permanecen debido al crecimiento del área cosechada y mejoras en los mecanismos de producción como maquinaria de última generación, mejor calidad en semillas de maíz y mayor utilización de fungicidas, entre otros.

La velocidad de la cosecha 

Este es uno de los factores con mayor desarrollo en la última década. La evolución de los sistemas de trilla, limpieza, separación, autoguiado y registro de datos geolocalizados revolucionaron el concepto de cosecha mecánica de granos en todo el mundo, y es en Argentina donde se supo aprovechar. Sin embargo, en el cultivo de soja no se logró cambiar el funcionamiento de la barra de corte para que sea más eficiente teniendo en cuenta que es lo primero que toma contacto con los cultivos.

Los diseños de barra de corte actuales usados en Argentina presentan una configuración de 3” x 3”; 2” x 2”; y 1.5” x 1.5” y pese a las diferencias específicas entre los tipos, la calidad del corte se ve directamente impactada por la velocidad del avance de la cosechadora. A mayor velocidad de avance, más largo es el recorrido de la planta, lo que se traduce en un movimiento lateral que desgrana la planta y aumenta las pérdidas por cabezal. De hecho, el 70% de las pérdidas de la cosecha de soja se dan por el cabezal. Por esta sencilla razón es que debe hacerse foco en esta etapa y controlar al máximo el proceso con la barra de corte.

Cabe destacar que, a menor cantidad de humedad del cultivo a la hora de la cosecha, mayor será el riesgo de desgrane de la planta ante el aumento de velocidad de la cosechadora y el movimiento lateral. Es fundamental respetar al máximo los niveles de humedad y contar con semillas de soja de máxima calidad.

Otro factor de suma importancia 

Llega al momento de la cosecha gruesa. El óptimo estado de la maquinaria y la rectificación de los elementos que entran en contacto con los cultivos es fundamental. Los elementos de trilla y los mecanismos que mueven el grano deben funcionar de manera efectiva, eficaz y eficiente, incluyendo los tubos de descarga y tornilos sinfín que generan roce con el flujo de granos que desgasta el metal repercutiendo directamente en el afilado de las superficies. De esta manera, el daño mecánico sobre los granos es exponencialmente más grande.

Por último, existe otro factor que debe tenerse en cuenta en relación a la distribución de malezas resistentes en el país. Las principales rutas de circulación de norte a sur, por donde se mueven los equipos de cosecha corresponden a los focos principales de contaminación.

Resulta más económico invertir en la limpieza de la cosechadora entre lotes, antes de tener que optar por el control químico curativo de un lote entero. Se trata de un método preventivo que basta con un soplado a fondo desde la barra de corte hasta el sistema de residuos de la unidad.

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