La ley de fomento a las PyMEs divide a los empresarios del sector. Unos aplauden, otros dicen que no resuelve la crisis

Como la argentina misma, las divisiones también afloran entre los empresarios que defienden los intereses de los grupos más concentrados y aquellos que se la juegan por el empresariado nacional. La ley de Fomento a las PyMES volvió a mostrar las divisiones que existen en el sector, unos aplauden, otros piden soluciones más profundas.

Eduardo Fernández, de APYME y Osvaldo Cornide de CAME

Esta semana, la cámara baja le dio media sanción a la ley de Fomento a las Pymes, un proyecto polémico arreglado entre el oficialismo y el massismo, aunque acompañado por el resto de los bloques con varias disidencias.

Las diferencias no tardaron en salir a la luz, desde CAME, aplaudieron las medidas, aunque por lo bajo reconocieron que no resuelven la problemática que atraviesa el sector. En cambio desde APYME fueron menos contemplativos y marcaron sus diferencias y las debilidades de la ley.

Desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, entidad que agrupa la mayor representatividad del sector de la micro, pequeña y mediana empresa fueron bastante críticos con la iniciativa y pese a que reconocen la importancia de poner la problemática PyME en la agenda social, consideraron que la ley no resuelve el verdadero problema que tienen hoy las pequeñas empresas y que tiene que ver con la carga impositiva y por sobre toda las cosas, el tarifazo.

En este sentido se expresó el presidente de la entidad, Eduardo Fernández quien consideró que a pesar de las medidas favorables en el sentido impositivo en el mediano y largo plazo” que contempla la norma, “no atiende a la emergencia”.

La iniciativa “no atiende a las necesidades de revisión de cuadros tarifarios, a la asistencia crediticia más ejecutiva en capital de desenvolvimiento, al trabajo con beneficio en las alícuotas y deja vigente fondos que tienen un largo proceso para llevar a cabo su objetivo”.

El gerente general de APYME Roberto Ratti también se expresó en este sentido y afirmó que “vemos con buenos ojos que el tema se trate en el congreso pero entendemos que esta ley es insuficiente porque no aborda los principales problemas que afectan hoy día a las pequeñas y medianas empresas de todo el país” afirmó Ratti

Entre los temas más preocupantes mencionó el grave cuadro de situación por el tarifazo, el aumento de importaciones que compiten con la producción nacional y el financiamiento necesario para el funcionamiento de las PyMEs y evitar el cierre de fábricas y empresas

En tanto, desde la Confederación de la Mediana Empresa, una cámara algo más ligada a grupos económicos más poderosos, saludaron y aplaudieron la propuesta alcanzada en Diputados.

Raúl Robín, presidente de Economías Regionales de CAME, elogió la iniciativa ya que “reduce la carga fiscal”, como también “genera instrumentos financieros que llevan a las pymes a aminorar sus costos y obtener mejor plazo para el pago de los créditos”, según describió en diálogo con la agencia Télam.

También destacó que lo que se pague por impuesto al cheque “va a ser considerado como pago a cuenta de Ganancias”.

Además elogió que “también se derogó el impuesto a la Ganancia Mínima Presunta que se pagaba de manera invariable”.

“Este es el camino para recuperar la situación de las pymes”, consideró Robín, ya que la iniciativa prevé la creación de un mecanismo de asistencia a las empresas en crisis, además de contemplar una serie de beneficios impositivos.

Como la argentina misma, las divisiones también afloran entre los empresarios que defienden los intereses de los grupos más concentrados y aquellos que se la juegan por el empresariado nacional, que comprende a pequeños empresarios que forman parte del entramado social y de alguna manera son pares junto a sus empleados, que tal como sostuvieron en varias oportunidades «el día que tengamos que despedir un empleado, es el día que nos vamos nosotros y bajamos la persiana».

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